Gestión de residuos en megaciudades: cómo el cierre de vertederos redefine economías informales en Asia
Yakarta enfrenta la transición de su mayor depósito de basura mientras 10,000 personas dependen de la economía del reciclaje informal
Gestión de residuos urbanos en megaciudades asiáticas expone una tensión estructural entre política ambiental y supervivencia económica. A 40 kilómetros del centro de Yakarta, Bantar Gebang —el vertedero más grande de Indonesia y uno de los mayores de Asia— recibe diariamente 8,000 toneladas de desechos en un complejo de más…

Gestión de residuos urbanos en megaciudades asiáticas expone una tensión estructural entre política ambiental y supervivencia económica. A 40 kilómetros del centro de Yakarta, Bantar Gebang —el vertedero más grande de Indonesia y uno de los mayores de Asia— recibe diariamente 8,000 toneladas de desechos en un complejo de más de 100 hectáreas que se ha convertido en colinas artificiales de residuos. Este sitio concentra una economía informal que sostiene aproximadamente 10,000 personas, generando ingresos entre 100,000 y 200,000 rupias diarias (5 a 11 dólares estadounidenses) mediante la extracción y clasificación de materiales reciclables.
La estructura económica del vertedero refleja un modelo de subsistencia que ha persistido por décadas en ausencia de sistemas formales de gestión de residuos. Trabajadores de segunda y tercera generación, como Rasta y Suakesih (ambos de 55 años), articulan la lógica de permanencia en estos espacios: "Aquí corremos el riesgo. Si no lo hacemos, no comemos". Esta frase sintetiza la ausencia de alternativas laborales en contextos donde la educación formal y el acceso a empleos regulares son limitados. Karmidi, quien comenzó a trabajar en el vertedero a los 10 años, ejemplifica cómo la actividad se perpetúa intergeneracionalmente. Otros, como Rustini con 30 años de trayectoria, han logrado financiar educación superior para sus hijos mediante esta actividad, lo que sugiere cierta movilidad social dentro de la informalidad.
Sin embargo, las condiciones laborales presentan riesgos críticos. En 2024, siete trabajadores fallecieron por derrumbes de basura, evidenciando la vulnerabilidad ocupacional. La exposición a contaminantes, la operación en proximidad a maquinaria pesada durante horarios sin regulación y la dependencia de fluctuaciones en precios de reciclables (especialmente botellas de plástico) caracterizan un entorno de precariedad estructural. El anuncio oficial del cierre gradual del vertedero, previsto para iniciar el próximo año, introduce una variable crítica: la desaparición de la fuente de ingresos sin mecanismos de reconversión laboral identificados.
Desde una perspectiva de política pública, este escenario plantea dilemas que trascienden Yakarta. Megaciudades en Asia del Sur y Sudeste enfrentan desafíos similares: crecimiento de generación de residuos (proyectado en 70% para 2050 según reportes del Banco Mundial), presión ambiental sobre acuíferos y suelos, y dependencia de economías informales para la gestión de facto de estos residuos. La transición hacia sistemas formales de reciclaje y tratamiento requiere no solo infraestructura, sino modelos de inclusión laboral que reconozcan a los trabajadores informales como actores del sistema, no como obstáculos. Alternativas documentadas en otras ciudades incluyen formalización de cooperativas de recicladores, integración en cadenas de valor de economía circular y programas de reconversión con ingresos garantizados durante períodos de transición. Sin estas medidas, el cierre de Bantar Gebang podría desplazar la informalidad hacia otros espacios o incrementar presión sobre sistemas de asistencia social urbana.
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