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Economia

Inversión en energía solar en México alcanza 160 millones de euros con plantas fotovoltaicas de 420 MWp

Proyectos de infraestructura energética redefinen la transición hacia fuentes renovables en mercados emergentes

Construcción de parques solares a gran escala en México evidencia la aceleración de la transición energética en Latinoamérica, con inversiones que superan los 160 millones de euros en plantas fotovoltaicas de capacidad significativa. Un proyecto de estas características incluye una planta de 420 MWp complementada por sistemas de almacenamiento de

Redaccion E30·17/7/2026
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Construcción de parques solares a gran escala en México evidencia la aceleración de la transición energética en Latinoamérica, con inversiones que superan los 160 millones de euros en plantas fotovoltaicas de capacidad significativa. Un proyecto de estas características incluye una planta de 420 MWp complementada por sistemas de almacenamiento de energía (BESS) de 150 MW, además de infraestructura de transmisión de alta tensión (400 kV) que requiere más de 24 kilómetros de líneas interconectadas entre subestaciones.

Este tipo de iniciativas responde a tendencias globales documentadas por el Banco Interamericano de Desarrollo, que proyecta que Latinoamérica necesitará inversiones superiores a 2.5 billones de dólares en infraestructura energética para alcanzar sus compromisos de descarbonización. México, como segundo mercado de energía renovable en la región, ha visto crecer la participación de proyectos solares del 2% en 2015 al 8% de su matriz energética actual, según datos de la Agencia Internacional de Energía. El modelo de ejecución 'llave en mano' —donde un contratista asume responsabilidad integral desde diseño hasta operación— se ha convertido en estándar para proyectos de esta envergadura, reduciendo riesgos de sobrecostos y retrasos en mercados emergentes.

Operadores internacionales con presencia consolidada en múltiples geografías —incluyendo India, Europa e Hispanoamérica— están posicionándose estratégicamente en mercados clave como México, Guatemala, Colombia, Perú, Chile y Uruguay. Esta concentración de capital extranjero en infraestructura energética refleja un cambio estructural: los inversores institucionales ahora priorizan proyectos de energía renovable en mercados emergentes debido a regulaciones más claras, marcos de estabilidad política mejorados y retornos predecibles a largo plazo. El despliegue de sistemas de almacenamiento acoplados a plantas fotovoltaicas —elemento crítico en este proyecto— indica que la industria ha superado la fase de adopción temprana de energía solar y avanza hacia soluciones que resuelven la intermitencia, un factor que McKinsey identifica como determinante para alcanzar penetración superior al 30% de renovables en la matriz energética.

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