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Economia

Gastronomía como motor económico: el fenómeno del pollo a la brasa en Perú

Un platillo genera más de S/12,000 millones anuales y moviliza casi 1 millón de pollos diarios, consolidándose como pilar de empleo e integración de cadenas productivas

Movimiento anual superior a S/12,000 millones y aproximadamente 14,000 establecimientos operando en todo el territorio nacional posicionan al pollo a la brasa como uno de los fenómenos económicos más dinámicos de Perú. Este platillo contribuye cerca del 2% al Producto Bruto Interno del país, evidenciando su relevancia estructural más allá

Redaccion E30·19/7/2026
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Gastronomía como motor económico: el fenómeno del pollo a la brasa en Perú

Movimiento anual superior a S/12,000 millones y aproximadamente 14,000 establecimientos operando en todo el territorio nacional posicionan al pollo a la brasa como uno de los fenómenos económicos más dinámicos de Perú. Este platillo contribuye cerca del 2% al Producto Bruto Interno del país, evidenciando su relevancia estructural más allá de la gastronomía: impacta directamente en la avicultura, la agricultura, el consumo familiar y la generación de empleo en múltiples niveles de la cadena de valor.

La escala del consumo revela la profundidad de este fenómeno. Se estiman más de 159 millones de pollos a la brasa consumidos anualmente, con un promedio de 987,000 ventas cada domingo. Una familia de cuatro personas destina en promedio S/80 por visita a una pollería, generando un flujo constante de ingresos que se distribuye entre productores, distribuidores, personal operativo y proveedores de insumos. Lima concentra la mayor parte de este consumo, aunque la actividad se replica en ciudades medianas y pequeñas, indicando una penetración geográfica significativa del modelo de negocio.

La cadena productiva moviliza más de 540,000 empleos directos e indirectos: 135,000 directos y 405,000 indirectos. Esta estructura incluye productores avícolas, distribuidores, personal de cocina, atención y limpieza, así como proveedores de insumos agrícolas como papa, hortalizas y maíz morado. El vínculo entre la industria alimentaria y el sector agrícola fortalece tanto a pequeños agricultores como a grandes productores, creando interdependencias que estabilizan múltiples segmentos económicos simultáneamente.

La internacionalización del modelo amplifica su relevancia prospectiva. Presencia en Argentina, Venezuela, Chile, Bolivia, Brasil, Canadá, Ecuador, España, Japón, China, Emiratos Árabes y Estados Unidos demuestra que el fenómeno trasciende la particularidad local para convertirse en un formato replicable de negocio gastronómico. Esta expansión posiciona a Perú como referente culinario global y genera oportunidades de exportación de know-how, ingredientes especializados y modelos de franquicia. El fenómeno ilustra cómo un platillo tradicional puede evolucionar hacia un ecosistema económico integrado que combina tradición, escalabilidad y generación de valor agregado en múltiples jurisdicciones.

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