Café centroamericano: recuperación de precios impulsa ingresos de exportación
Ciclo cafetalero 2025-2026 muestra crecimiento de 27.9% en divisas, aunque la producción enfrenta presiones climáticas y fitosanitarias
Exportaciones de café en Centroamérica registran un crecimiento significativo del 27.9% durante los primeros ocho meses del ciclo 2025-2026, alcanzando 141.36 millones de dólares. Este repunte refleja una recuperación en los precios internacionales del grano, que ha compensado parcialmente las presiones sobre volúmenes de producción en la región. Volúmenes y…
Exportaciones de café en Centroamérica registran un crecimiento significativo del 27.9% durante los primeros ocho meses del ciclo 2025-2026, alcanzando 141.36 millones de dólares. Este repunte refleja una recuperación en los precios internacionales del grano, que ha compensado parcialmente las presiones sobre volúmenes de producción en la región.
Volúmenes y composición de exportaciones muestran un incremento en cantidad de 445,884 quintales frente a 399,704 del ciclo anterior, con el café oro (grano descascarado listo para tostado) generando 136.91 millones de dólares, seguido por café soluble con 2.8 millones y café tostado con 1.62 millones. Mercados de destino revelan una concentración geográfica pronunciada: América del Norte absorbe el 66.7% del volumen exportado, Europa el 18.4% y Asia el 3.6%. Esta dependencia de mercados desarrollados expone a productores a fluctuaciones de demanda y políticas comerciales de estos bloques.
Contexto de largo plazo muestra que la caficultura centroamericana enfrenta desafíos estructurales. Aunque el ciclo 2024-2025 cerró con crecimiento acumulado de 31.28% (175.04 millones de dólares), la producción total de café oro-uva alcanzó 952,237 quintales en el ciclo actual, apenas superior a los 843,573 del ciclo anterior. Presiones fitosanitarias como la roya y volatilidad climática han llevado rendimientos a mínimos históricos desde 2013-2014. Históricamente, el café representó hasta el 90% de exportaciones regionales en 1920-1930; hoy, aunque sigue siendo el principal producto agrícola de exportación, su participación relativa en economías diversificadas es menor, aunque mantiene importancia crítica para ingresos de divisas y empleo rural.
Implicaciones estratégicas para productores incluyen la necesidad de invertir en resiliencia climática, diversificación de variedades resistentes a enfermedades, y exploración de segmentos de mayor valor agregado (cafés especiales, trazabilidad, certificaciones). Volatilidad de precios internacionales y dependencia de mercados concentrados sugieren que recuperaciones coyunturales como la actual deben aprovecharse para fortalecer competitividad estructural, no solo para capturar márgenes temporales.


