Volatilidad cambiaria en Uruguay: presiones inflacionarias y moderación del crecimiento
Proyecciones de tipo de cambio y dinámicas macroeconómicas hacia 2026-2027
Mercados de cambio en Uruguay muestran signos de inestabilidad con volatilidad del 15.26%, superando los umbrales de referencia del 14.93%. Esta presión refleja dinámicas más amplias en la región: el peso uruguayo acumula variaciones positivas del 1.27% en la última semana y 1.87% interanual, señalando presiones devaluacionistas persistentes que afectan…

Mercados de cambio en Uruguay muestran signos de inestabilidad con volatilidad del 15.26%, superando los umbrales de referencia del 14.93%. Esta presión refleja dinámicas más amplias en la región: el peso uruguayo acumula variaciones positivas del 1.27% en la última semana y 1.87% interanual, señalando presiones devaluacionistas persistentes que afectan decisiones de inversión y consumo en economías emergentes.
Las proyecciones macroeconómicas del Banco Central indican un escenario de moderación estructural. Para 2026, se espera crecimiento del PBI de 1.87% (ajustado a la baja desde expectativas previas de 2.47%), con dispersión de proyecciones entre 1.50% y 2.30% según analistas. Este patrón refleja incertidumbre sobre la capacidad de recuperación en contextos de tasas de interés elevadas globalmente. Las proyecciones de tipo de cambio sugieren una trayectoria de depreciación gradual: 38.98 pesos por dólar en enero de 2026, ascendiendo a 41.46 pesos para diciembre de 2027, indicando presiones inflacionarias latentes.
Inflación se proyecta en 4.40% para 2026, convergiendo hacia el rango meta del 4.5% del Banco Central en 2027-2028. Este escenario sugiere que las autoridades monetarias mantienen expectativas ancladas, aunque la volatilidad cambiaria plantea riesgos de traslación a precios. Históricamente, Uruguay adoptó flotación independiente desde 2002 tras la crisis financiera, abandonando mecanismos de bandas de flotación que caracterizaron los años noventa. Este régimen ha permitido flexibilidad, pero expone la economía a ciclos externos.
Desafíos estructurales persisten: competitividad relativa, incorporación laboral femenina e inversión educativa son factores críticos para sostener crecimiento de largo plazo. Uruguay mantiene indicadores sociales superiores a la región (60% clase media, bajos niveles de pobreza), pero requiere transformación productiva para contrarrestar presiones devaluacionistas y moderar dinámicas inflacionarias en un contexto de tasas globales elevadas.


