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Economia

Desigualdades regionales en calidad del aire: el desafío persistente de Chile

A pesar de avances en dos décadas, zonas industriales y del sur mantienen niveles críticos de contaminación

Disparidades ambientales significativas continúan marcando el panorama de calidad del aire en Chile, a pesar de mejoras documentadas en los últimos veinte años. Mientras que contaminantes como el material particulado fino (PM2.5) han mostrado una tendencia a la baja en algunas regiones, las desigualdades persisten especialmente en el sur del

Redaccion E30·23/7/2026
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Desigualdades regionales en calidad del aire: el desafío persistente de Chile

Disparidades ambientales significativas continúan marcando el panorama de calidad del aire en Chile, a pesar de mejoras documentadas en los últimos veinte años. Mientras que contaminantes como el material particulado fino (PM2.5) han mostrado una tendencia a la baja en algunas regiones, las desigualdades persisten especialmente en el sur del país y en zonas industriales, revelando un patrón de vulnerabilidad geográfica que requiere intervenciones diferenciadas.

En el sur chileno, la quema de leña húmeda emerge como la principal fuente de contaminación atmosférica, complicada por la falta de regulación efectiva sobre este combustible que forma parte de las prácticas culturales locales. Las características geográficas de la región del Pacífico—con su estabilidad atmosférica limitada—restringen la dispersión natural de contaminantes, exacerbando el problema. Simultáneamente, las denominadas "zonas de sacrificio" ubicadas en el norte y centro del país enfrentan retos significativos: aunque los niveles de dióxido de azufre (SO₂) han disminuido, episodios agudos de contaminación persisten en localidades como Coronel y Talcahuano, donde la actividad industrial concentrada genera picos de exposición que afectan desproporcionadamente a poblaciones residentes.

Este patrón de desigualdad refleja un desafío estructural en la gobernanza ambiental chilena: la concentración de industrias contaminantes en territorios específicos, combinada con limitaciones geográficas naturales para la dispersión de contaminantes, crea bolsones de riesgo ambiental que las políticas nacionales de mejora general no logran resolver completamente. Estudios recientes del Ministerio Secretaría General de la Presidencia documentan que aunque el Índice de Calidad del Aire (ICAP) nacional ha mejorado, la variabilidad regional sigue siendo pronunciada, con episodios de pre-emergencia y emergencia concentrados en zonas específicas.

La regulación actual—que incluye restricciones a vehículos sin sello verde, prohibiciones sobre calefacción a leña en zonas metropolitanas y limitaciones al transporte de carga—representa un enfoque reactivo basado en umbrales de contaminación. Sin embargo, expertos advierten que estas medidas no abordan las causas estructurales de la contaminación en zonas de sacrificio ni los patrones de uso de combustibles tradicionales en el sur. La brecha entre la calidad del aire en zonas urbanas reguladas y en territorios industriales o rurales sugiere que la próxima década requerirá políticas de transición energética más agresivas, especialmente en calefacción doméstica y en sectores industriales concentrados.

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