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Economia

Desempleo en Latinoamérica: señales de contracción laboral en economías emergentes

Mercados como Chile enfrentan tasas de desocupación en máximos quinquenales, revelando vulnerabilidades estructurales en la creación de empleo formal

Mercados emergentes latinoamericanos muestran signos de deterioro en sus indicadores laborales. En el caso de Chile, la tasa de desempleo alcanzó el 9,4% en el segundo trimestre, marcando el nivel más alto en cinco años, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Este incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto

Redaccion E30·31/7/2026
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Mercados emergentes latinoamericanos muestran signos de deterioro en sus indicadores laborales. En el caso de Chile, la tasa de desempleo alcanzó el 9,4% en el segundo trimestre, marcando el nivel más alto en cinco años, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Este incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior refleja una dinámica laboral donde la expansión de la fuerza de trabajo (1,5%) superó significativamente el crecimiento del empleo (0,9%), generando un desfase estructural que presiona hacia arriba los indicadores de desocupación.

La composición del desempleo revela patrones diferenciados por género y tipo de búsqueda laboral. Entre las mujeres, la tasa de desocupación alcanzó el 10,4%, mientras que en hombres se situó en el 8,7%. El crecimiento del desempleo fue impulsado principalmente por cesantes (incremento de 7,5%) y por primera vez buscadores de empleo (9,8%), lo que sugiere tanto pérdidas de ocupación como dificultades en la transición escuela-trabajo. Simultáneamente, el empleo informal se mantuvo elevado en 27%, aumentando un punto porcentual interanual, indicando que la creación de ocupación se concentra en segmentos de baja productividad y protección social.

Este deterioro laboral ocurre en un contexto de desaceleración económica más amplia. La actividad económica experimentó una caída interanual del 0,9% en mayo, acumulando cinco meses consecutivos de cifras negativas. El Banco Central proyecta un crecimiento del PIB entre 1% y 1,75% para el próximo año, reflejando expectativas moderadas en un escenario de débil demanda agregada. Estas dinámicas —desempleo creciente, informalidad persistente y actividad económica contraída— configuran un ciclo donde la política fiscal y tributaria enfrenta presiones simultáneas: estimular el crecimiento mientras gestiona restricciones fiscales. Para estrategas corporativos y analistas de mercado, estos datos señalan una ventana de volatilidad laboral en economías emergentes, con implicaciones para decisiones de inversión, expansión de plantillas y modelos de negocio en mercados con demanda interna debilitada.

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