Política fiscal de combustibles: cómo el IEPS define el precio real de la gasolina
Semana a semana, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) calibra el estímulo fiscal aplicado al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de las gasolinas, un mecanismo que funciona como válvula de presión entre los precios internacionales del petróleo y el bolsillo del consumidor mexicano. Comprender su lógica es esencial para cualquier directivo que gestione flotas, logística o análisis de costos operativos.
En la más reciente actualización —correspondiente al Acuerdo 145/2026— la SHCP incrementó el estímulo fiscal para la gasolina Magna de 62.70% a 72.09%, equivalente a absorber 4.83 pesos por litro de la cuota de IEPS, dejando una cuota disminuida de 1.87 pesos. Para la gasolina Premium, el estímulo pasó de 59.12% a 72.11%, con una cuota disminuida de 1.58 pesos por litro. El diésel, por su parte, mantiene un estímulo del 100% sobre su cuota de IEPS —fijada en 7.36 pesos por litro— más un estímulo complementario de 1.19 pesos, lo que resulta en una cuota efectiva de cero pesos. Este tratamiento diferenciado al diésel refleja su peso estratégico en el transporte de carga y la cadena de suministro nacional.
Sin embargo, existe una brecha crítica que los tomadores de decisiones deben tener presente: el acuerdo regula la carga fiscal, no el precio de venta al público. Las estaciones de servicio no están obligadas a trasladar proporcionalmente el beneficio fiscal al consumidor final, lo que significa que el estímulo puede no reflejarse de forma inmediata ni uniforme en los precios de las bombas. Para empresas con alta exposición a costos de combustible —desde transportistas hasta cadenas de distribución— esto implica que el monitoreo del IEPS debe complementarse con seguimiento activo de precios por plaza y proveedor. La política de estímulos fiscales a combustibles, vigente en México desde 2022 como respuesta a la volatilidad post-pandemia, sigue siendo uno de los instrumentos de política económica con mayor impacto directo en la inflación subyacente y en la competitividad logística del país.


