Economía cubana bajo presión: déficit fiscal, inflación y contracción del PIB
Cuba atraviesa uno de sus ciclos económicos más complejos de las últimas décadas. Con una contracción acumulada del 11% entre 2020 y 2024, y un retroceso del PIB del 1,1% en 2024, el país enfrenta su segundo año consecutivo de caída, según datos oficiales del Ministerio de Economía y Planificación. Para 2026, las autoridades proyectan un crecimiento del 1%, aunque reconocen que el mismo objetivo no se alcanzó en el ciclo anterior.
El contexto macroeconómico está marcado por un déficit fiscal estimado en 74.500 millones de pesos cubanos —equivalentes a aproximadamente 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas— y una inflación interanual que cerró 2025 en 14,07%. Para el próximo año, se prevé una desaceleración de cinco puntos porcentuales, situando el alza de precios en el mercado formal en torno al 10%. El ministro Joaquín Alonso ha descrito el entorno operativo como una "economía de guerra", en referencia a las tensiones externas e internas que condicionan la planificación fiscal y monetaria.
En el plano cambiario, el euro cotiza en promedio a 27,27 pesos cubanos en el mercado informal, con una volatilidad del 2,57%, significativamente inferior a la referencia del 5,22%, lo que indica una fase de relativa estabilidad. Sin embargo, esta calma técnica contrasta con los desequilibrios estructurales que persisten: escasez de productos básicos, cortes de energía, dolarización creciente y una migración sostenida que presiona la base productiva. El Gobierno apuesta por el turismo y los servicios médicos de exportación como principales generadores de divisas, al tiempo que busca atraer inversión extranjera con promesas de mayor transparencia y facilidades operativas, aunque los inversores internacionales siguen evaluando con cautela un entorno de alta incertidumbre institucional y financiera.



