Ajuste del salario mínimo en Perú: impacto real en costos laborales y beneficios sociales

Perú ajustó su remuneración mínima vital (RMV) a S/1.230, con vigencia a partir del 1 de octubre, en una decisión que el Ministerio de Trabajo describió como institucional y consensuada. El impacto de esta medida va más allá del salario base: recalibra automáticamente una cadena de beneficios, aportes y cargas patronales que afectan la estructura de costos de empresas en todos los sectores.

Entre los ajustes más relevantes para la gestión de recursos humanos destacan la asignación familiar, que sube de S/113 a S/123 (equivalente al 10% de la RMV, independientemente del número de hijos); el aporte patronal a EsSalud, que pasa a S/110,70 (9% de la RMV y a cargo del empleador, no del trabajador); y el salario nocturno, que alcanza S/1.660,50 al aplicar el incremento del 35% establecido por ley. En el sector minero, el nuevo piso salarial llega a S/1.537,50 con el ajuste del 25%, mientras que el Bono Beta para trabajadores agrarios sube a S/369. Las prestaciones alimentarias del sector privado se fijan en S/2.460 (dos RMV) y el gasto por movilidad en S/49,20 (4% de la RMV).

Para los equipos de dirección y finanzas, el dato crítico es el costo laboral total. En el caso de una microempresa, contratar a un trabajador en el nuevo mínimo implica un desembolso mensual de aproximadamente S/1.296,25, considerando vacaciones y seguro de salud. Para pequeñas empresas, la cifra escala de forma significativa al incorporar CTS y gratificaciones proporcionales. Un riesgo organizacional adicional que los líderes de talento deberán gestionar es la compresión salarial: empleados con mayor antigüedad en posiciones junior podrían quedar equiparados en remuneración a nuevos ingresos, generando tensiones internas que requieren una revisión proactiva de las bandas salariales. Se prevé un segundo incremento de S/70 para el primer semestre de 2027, lo que anticipa una nueva ronda de ajustes en toda la estructura de compensaciones.