IA impulsa exportaciones chinas mientras el mercado inmobiliario arrastra el crecimiento
Dos velocidades definen hoy la economía china: el sector tecnológico y de inteligencia artificial avanza con fuerza, mientras las industrias tradicionales —encabezadas por el sector inmobiliario— siguen sin recuperarse. Esta divergencia, que comenzó a gestarse desde la pandemia, ahora se refleja con claridad en los datos macroeconómicos oficiales.
Según analistas de Standard Bank, alcanzar un crecimiento del 4.6% en el segundo trimestre de 2026 carece de una ruta creíble. El escenario más probable apunta a un umbral cercano al 4%, presionado por márgenes manufactureros en mínimos de cinco años, una confianza del consumidor debilitada y un entorno exportador adverso. Las ventas minoristas registraron apenas un avance de 0.2% en abril —el más lento desde el fin de las restricciones por Covid en diciembre de 2022— y se proyecta un crecimiento de 0% en mayo, de acuerdo con una encuesta de Reuters a economistas. La inversión en activos fijos acumula una caída del 2% en los primeros cinco meses del año, con el sector inmobiliario como principal lastre: una contracción del 13.7%.
Firmas como KKR identifican al mercado de vivienda como el principal obstáculo para una postura más optimista sobre China. El volumen de viviendas sin vender alargará el proceso de saneamiento más que en otras economías, estiman. Sin embargo, el mismo reporte proyecta que para 2027 la digitalización aportará 2.5 puntos porcentuales al PIB chino, lo que sugiere que la transición tecnológica está comenzando a traducirse en impacto macroeconómico medible. Desde Entorno, este escenario refuerza la importancia de monitorear no solo los titulares sobre IA, sino los indicadores estructurales que determinan la verdadera velocidad de recuperación de la segunda economía del mundo.