Inversión hotelera en Europa: consolidación institucional más allá del ciclo inmobiliario
Más del 90% de los inversores y ejecutivos institucionales planean mantener o incrementar su exposición a activos hoteleros europeos durante el próximo año, según la Encuesta de Intenciones de Inversión en Hoteles Europeos publicada por CBRE. El dato no es menor: se produce en un contexto de tensiones geopolíticas persistentes, tasas de interés elevadas y crecimiento económico desigual en la región, factores que han debilitado el apetito inversor en otras clases de activos inmobiliarios.
Lo que revela la encuesta de CBRE es un cambio de percepción estructural. Los hoteles europeos han dejado de ser tratados como un segmento puramente cíclico u oportunista dentro de las carteras institucionales para posicionarse como activos generadores de ingresos con soporte de demanda a largo plazo. Esta reconfiguración es especialmente relevante frente al deterioro del segmento de oficinas, donde la demanda estructural sigue bajo presión. La divergencia entre ambos sectores ha reforzado la posición hotelera dentro de las asignaciones inmobiliarias diversificadas, un fenómeno que Entorno ha documentado como parte de las tendencias que están redefiniendo la estrategia de capital en bienes raíces comerciales.
El capital no se distribuye de forma uniforme. Los inversores con perfil core priorizan ingresos estables en ciudades consolidadas como Londres, París, Madrid y Roma, donde la liquidez, la demanda turística y el posicionamiento de marca ofrecen certidumbre. En paralelo, el capital de valor añadido y oportunista se orienta hacia ciudades secundarias y destinos de ocio, donde las dislocaciones de precio o el potencial de renovación generan puntos de entrada atractivos. A través de todas las estrategias, se observa una preferencia creciente por activos con potencial de reposicionamiento, hoteles con margen de mejora operativa bajo gestión profesionalizada, modelos dirigidos por marcas o plataformas, y propiedades que ofrecen ventajas de escala. Este patrón refleja un desplazamiento hacia la creación de valor impulsada por la operación, más que por la apreciación pasiva del activo. Para los estrategas corporativos e inversores de capital privado, la señal es clara: el hotel europeo de 2025 en adelante se gestiona, no solo se posee.