Reapertura del Estrecho de Ormuz reactiva el mercado global de chips de IA
Acciones de empresas de memoria, almacenamiento y hardware de inteligencia artificial registraron alzas significativas tras el anuncio de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que reabrirá el Estrecho de Ormuz, una vía marítima que concentra aproximadamente el 20% del consumo global de petróleo —equivalente a 20.5 millones de barriles diarios—. El canal había permanecido efectivamente cerrado al transporte comercial desde principios de 2026, generando una escalada sostenida en los costos energéticos que amenazaba directamente la economía de los centros de datos de inteligencia artificial.
El repunte bursátil no respondió a un cambio en la demanda de IA, sino a la eliminación del principal factor de riesgo que pesaba sobre la cadena de suministro del sector. Según un análisis de William Blair citado por CNBC, el analista Sebastien Naji advirtió que la prolongación del conflicto habría generado impactos de segundo y tercer orden sobre los costos de componentes, márgenes de proveedores y la viabilidad financiera de los grandes centros de datos. Empresas como Micron Technology, Western Digital, AMD y Arista Networks —que no dependen directamente del estrecho para sus operaciones logísticas— resultaron ser altamente sensibles a su cierre por su exposición indirecta a los precios de la energía. Micron avanzó cerca de 8%, superando los mil dólares por acción; Western Digital saltó 13%; y AMD registró ganancias similares en la apertura del mercado.
Para los estrategas corporativos e inversores institucionales, el episodio expone una vulnerabilidad estructural del ecosistema de IA: su dependencia energética. La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que aproximadamente la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica de Estados Unidos en los próximos cinco años provendrá de centros de datos, lo que convierte a los precios de la energía en una variable crítica de márgenes para toda la cadena de valor de hardware de IA. En paralelo, los mercados petroleros respondieron con rapidez: los futuros del crudo Brent cayeron cerca de 4% a 83.17 dólares por barril, mientras que el WTI retrocedió casi 5% a 80.49 dólares, su nivel más bajo desde marzo. Con todo, analistas advierten que la normalización energética global podría tomar meses, incluso con el estrecho plenamente operativo, lo que sugiere que el optimismo del mercado podría estar adelantándose a la recuperación real de los fundamentos.