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Soberanía marítima en disputa: la carrera de dragado que redefine el mar de China Meridional

Redaccion E30·18/6/2026
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Soberanía marítima en disputa: la carrera de dragado que redefine el mar de China Meridional

Millones de toneladas de arena dragadas del lecho marino en apenas seis meses han transformado el arrecife Antílope —una pequeña formación casi completamente sumergida en el extremo noroccidental del mar de China Meridional— en una media luna de tierra firme de aproximadamente 6 kilómetros cuadrados. La velocidad de la operación, ejecutada con dragas de succión con cortador capaces de extraer hasta 6,000 metros cúbicos de material por hora, podría constituir un récord mundial y coloca a China como el actor más activo en una disputa territorial que involucra a seis países: China, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunéi.

Pero la dinámica ha cambiado. Tras años observando cómo Pekín consolidaba su presencia mediante la creación artificial de islas con infraestructura militar —como ocurrió en los arrecifes Mischief, Fiery Cross y Subi, hoy convertidos en bases con aeropuertos—, Vietnam ha adoptado una estrategia pragmática: seguirle el ritmo. Según la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia (AMTI), Vietnam ha dragado arena alrededor de al menos 20 arrecifes en los últimos tres años y controla ahora más de 11 kilómetros cuadrados de tierra ganada al mar, aproximadamente la mitad del área controlada por China. Greg Poling, director de la AMTI, señala que Vietnam ha preferido evitar la confrontación mediática, pero ha mostrado mayor disposición que otros países a enfrentarse operativamente a Pekín en el mar, lo que habría llevado a China a retirarse de intentos de bloquear la exploración vietnamita de petróleo y gas.

Filipinas, por su parte, ha optado por una estrategia distinta: la presión jurídica y la visibilidad diplomática. En 2013 llevó el caso ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que en 2016 falló contundentemente a su favor, determinando que las reclamaciones chinas dentro de la llamada "línea de nueve trazos" carecen de base histórica y violan el derecho internacional. China ignoró el fallo. Ante ello, Manila ha reforzado su cooperación militar con Estados Unidos —que ha comprometido 500 millones de dólares en ayuda militar— y ha buscado nuevas alianzas con Japón y Australia, mientras amplía infraestructura en los enclaves que controla, como la isla Pagasa. Ray Powell, director de SeaLight en la Universidad de Stanford, interpreta la aceleración china en el arrecife Antílope como una señal de autoridad dirigida a Vietnam: un recordatorio de quién ejerce el poder real en la zona. Para los estrategas corporativos e inversores con exposición en la región, esta dinámica de ocupación progresiva y negociación fragmentada define un entorno geopolítico de alta incertidumbre que impacta directamente las rutas comerciales, la exploración energética y la estabilidad de cadenas de suministro en el Indo-Pacífico.

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