Racismo institucional y justicia pendiente: el caso de un joven indígena en vías del tren

Casi cuatro décadas después de que el cuerpo de Mark Haines, un adolescente de la comunidad Gomeroi, fuera hallado sobre las vías del tren en las afueras de Tamworth, Nueva Gales del Sur, una investigación judicial ha concluido que la pesquisa policial original fue profundamente deficiente y estuvo condicionada por el racismo estructural imperante en la región durante finales de los años ochenta. La subdirectora del Servicio de Médicos Forenses del estado, Harriet Grahame, determinó que la muerte del joven de 17 años, ocurrida el 16 de enero de 1988, es de carácter sospechoso y descartó la conclusión inicial de suicidio, señalando como elemento clave que se encontró una toalla colocada bajo la cabeza del joven, detalle incompatible con esa hipótesis.
Grahame fue categórica al señalar que una investigación tan superficial jamás habría tenido lugar si la víctima hubiera sido un adolescente blanco de una familia acomodada de la misma ciudad. El cuerpo fue retirado del lugar poco después de ser descubierto, el automóvil robado hallado en las inmediaciones y el tren involucrado nunca fueron sometidos a análisis forense, y el caso fue cerrado con premura. La familia de Mark siempre sospechó que hubo intervención de terceros y que la condición indígena del joven determinó el nivel de diligencia con que las autoridades abordaron su muerte. Sus padres fallecieron sin obtener respuesta; su padre, según relató su hermana Lorna Haines entre lágrimas, solía llamar el nombre de Mark en sueños hasta el final de su vida.
Como resultado del proceso, la coroner recomendó que el caso sea remitido a la Unidad de Homicidios No Resueltos de la Policía de Nueva Gales del Sur, incluyendo el análisis de ADN de un encendedor hallado cerca de las vías. Una recompensa de un millón de dólares por información relevante permanece vigente. El Servicio Legal Aborigen de Nueva Gales del Sur destacó el papel determinante de Don Craigie, tío de Mark y quien impulsó durante años la reapertura del caso, como motor de este reconocimiento tardío. 'Mark recibió una sentencia de muerte; la familia recibió una sentencia de por vida', declaró Craigie al concluir las audiencias, en una frase que sintetiza el costo humano de la impunidad y el racismo institucional que, según la propia autoridad judicial, marcaron este caso desde su origen.
Sigue leyendo
Nacionales