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Economia

'Es ruleta rusa': alarma mientras Europa respalda minas de minerales críticos en regiones con escasez de agua.

Europa enfrenta una de las tensiones más complejas de su agenda verde: acelerar la extracción de minerales críticos para sostener la transición energética y la soberanía tecnológica, mientras compromete recursos hídricos en regiones que ya operan al límite. La Comisión Europea ha iniciado un proceso para modificar la Directiva Marco

Redaccion E30·20/6/2026
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'Es ruleta rusa': alarma mientras Europa respalda minas de minerales críticos en regiones con escasez de agua.

Europa enfrenta una de las tensiones más complejas de su agenda verde: acelerar la extracción de minerales críticos para sostener la transición energética y la soberanía tecnológica, mientras compromete recursos hídricos en regiones que ya operan al límite. La Comisión Europea ha iniciado un proceso para modificar la Directiva Marco del Agua (WFD, por sus siglas en inglés), el instrumento legislativo que protege ríos, acuíferos y humedales en la Unión Europea, con el propósito de agilizar permisos mineros bajo la Ley de Materias Primas Críticas.

Un análisis de los 33 proyectos mineros designados como "estratégicos" por Bruselas revela que más de la mitad se ubican en zonas que han experimentado un secado significativo en las últimas dos décadas. Casi la mitad corresponden a regiones con sequías recientes documentadas, y un 25% se localizan en áreas con estrés hídrico confirmado. España concentra seis de estos proyectos en zonas de alta presión hídrica; en 2024, Cataluña declaró emergencia por sequía y Andalucía impuso restricciones de uso. Portugal, por su parte, registró en 2022 que el 96% de su territorio se encontraba en condiciones de sequía extrema o severa, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente. La industria minera demanda volúmenes considerables de agua para procesamiento de minerales, supresión de polvo, gestión de residuos y drenaje, incluso en operaciones que incorporan sistemas de reciclaje hídrico.

Detrás de esta presión regulatoria existe una lógica geopolítica difícil de ignorar. Desde 2010, la demanda global de minerales críticos ha crecido de forma sostenida, impulsada por la expansión de vehículos eléctricos, infraestructura de inteligencia artificial, energías renovables y sistemas de defensa. Las proyecciones indican que esa demanda se duplicará antes de 2030, con incrementos del 500% en grafito, litio y cobalto para 2050 respecto a los niveles de 2020, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía. Frente a su dependencia histórica de importaciones, la UE ha designado 47 proyectos —33 de ellos mineros— como estratégicos, lo que les otorga acceso preferencial a financiamiento y procesos de permiso acelerados. Organizaciones como Ecologistas en Acción ya impugnan judicialmente varias de estas designaciones en España, argumentando que no se evaluaron adecuadamente los riesgos sobre biodiversidad y zonas protegidas. Para Entorno, este escenario ilustra con precisión el tipo de dilemas sistémicos que definirán la agenda corporativa y regulatoria de la próxima década: la transición energética no es gratuita en términos ambientales, y sus costos ocultos están comenzando a volverse visibles.", "links_preserved": [ {"url": "https://www.entorno.com.mx", "anchor": "Entorno"} ] }

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