Restricciones israelíes en Cisjordania profundizan la crisis económica palestina
La dependencia estructural de décadas y el endurecimiento de controles desde octubre de 2023 llevan a la economía palestina al borde del colapso institucional

Desde los ataques del 7 de octubre de 2023, las restricciones impuestas por Israel en Cisjordania han escalado hasta convertirse en una amenaza directa sobre la viabilidad económica del territorio palestino. El movimiento de personas, el acceso a fondos públicos y la operación del sistema financiero local han sido afectados de forma simultánea, deteriorando los servicios básicos y elevando el riesgo de inestabilidad regional en un momento en que la atención internacional permanece concentrada en Gaza y en las tensiones entre potencias.
Esta crisis no es un fenómeno aislado: tiene raíces estructurales que se remontan a 1967, cuando comenzó la ocupación israelí de Cisjordania. Durante casi seis décadas, la economía palestina ha operado bajo una dependencia profunda respecto a Israel, visible en el uso del shekel israelí como moneda —sobre la cual la Autoridad Palestina no ejerce ningún control de política monetaria—, en la dependencia de puertos israelíes para el comercio exterior y en la intermediación de bancos israelíes como único canal de conexión con los mercados financieros internacionales. Esta arquitectura de dependencia hace que cualquier decisión de política económica israelí tenga un efecto amplificado sobre el lado palestino. El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, ha utilizado ese margen de influencia para retener ingresos fiscales adeudados a la Autoridad Palestina, restringir conexiones bancarias y limitar el retorno de trabajadores palestinos a empleos en territorio israelí, generando una crisis de insolvencia que compromete la capacidad del gobierno palestino para sostener sus funciones más elementales.
Para analistas de geopolítica económica y organismos multilaterales, la situación en Cisjordania ilustra un patrón conocido: cuando una economía carece de soberanía monetaria, control fronterizo y acceso autónomo a mercados, su resiliencia ante choques externos es prácticamente nula. Revertir esta dinámica requerirá, según expertos en economías de conflicto, no solo transferencias fiscales inmediatas, sino una presión internacional sostenida que modifique las condiciones estructurales de control. Sin esa intervención, el riesgo de colapso institucional palestino en Cisjordania representa también una variable de desestabilización para el conjunto de la región.