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Reapertura de Ormuz: recuperar el flujo petrolero tomará hasta 60 días

Redaccion E30·20/6/2026
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Restablecer el transporte marítimo y los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz no será un proceso inmediato tras su reapertura. Según el análisis de Entorno, el proceso tomará entre seis y ocho semanas, condicionado a que las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos continúen avanzando. En un horizonte de dos a tres meses, podría recuperarse entre el 80% y el 90% de los catorce millones de barriles diarios que transitaban por el estrecho antes del inicio del conflicto el 28 de febrero. Este anuncio ya genera un impacto psicológico en los mercados globales, aunque los analistas anticipan un efecto 'cohete-pluma' en los precios del combustible: subidas rápidas al inicio de la crisis y descensos considerablemente más lentos durante la estabilización.

La recuperación operativa dependerá de una secuencia logística precisa. Primero deberán reactivarse las infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, un proceso estimado en tres a cuatro semanas. A ello seguirá otra etapa equivalente para que los buques —muchos bloqueados durante meses— alcancen sus destinos. La normalización no será uniforme por tipo de producto: el crudo podría restaurarse con relativa agilidad, mientras que reiniciar los procedimientos para el gas natural licuado de Catar tomaría entre tres y cuatro semanas adicionales, y los derivados como el queroseno y el gasóleo enfrentarían demoras más prolongadas. Un factor que favorece la reactivación es que el alto el fuego evitó daños estructurales significativos en los activos energéticos de la región.

Más allá de la coyuntura inmediata, el conflicto deja una huella estructural en los mercados de energía. Los mercados globales ahora han incorporado la capacidad de Irán para cerrar el estrecho durante más de un mes como una variable real, lo que establece una prima de riesgo geopolítico permanente en el golfo Pérsico. Esta prima persistirá incluso si la producción se recupera al 90%. Las mayores repercusiones del cierre no se sintieron en Europa —donde los consumidores enfrentaron alzas de precios pero no escasez— sino en el Sudeste Asiático y China, principales destinos del crudo que transita por Ormuz. Entorno advierte que un escenario pesimista, con un nuevo cierre del estrecho, podría provocar aumentos severos de precios ante reservas estratégicas ya debilitadas. En el lado opuesto, la urgencia de Irán por recuperar ingresos petroleros para la reconstrucción del país, combinada con el interés de Estados Unidos en un acuerdo estable, configura los incentivos que sostienen el escenario moderadamente optimista.

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