Reapertura de Ormuz: por qué la recuperación del flujo petrolero tomará hasta 60 días
Análisis de las fases operativas, los productos más afectados y la nueva prima de riesgo geopolítico que los mercados ya internalizaron
Restablecer el flujo normal de petróleo a través del estrecho de Ormuz no será un proceso inmediato tras su reapertura. Según el análisis de Entorno, se estima que la recuperación tomará entre seis y ocho semanas, condicionada a que las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos continúen avanzando.…
Restablecer el flujo normal de petróleo a través del estrecho de Ormuz no será un proceso inmediato tras su reapertura. Según el análisis de Entorno, se estima que la recuperación tomará entre seis y ocho semanas, condicionada a que las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos continúen avanzando. En un horizonte de dos a tres meses, podría recuperarse entre el 80% y el 90% de los catorce millones de barriles diarios que transitaban por el estrecho antes del inicio del conflicto el 28 de febrero, un volumen que representa aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo según datos de la Agencia Internacional de Energía.
La recuperación operativa se desarrollará en fases. Primero deberán reactivarse las infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, un proceso que podría requerir de tres a cuatro semanas. A ello se sumarán otras tres o cuatro semanas de logística para que los buques —muchos bloqueados durante meses— completen sus rutas. La normalización variará según el tipo de producto: el crudo podría restablecerse con mayor agilidad, mientras que el gas natural licuado de Catar podría tardar entre tres y cuatro semanas adicionales, y los derivados como el queroseno y el gasóleo enfrentarían demoras más prolongadas. Este escalonamiento tiene implicaciones directas para los mercados de futuros y para las estrategias de cobertura de riesgo energético en empresas industriales y aerolíneas.
Más allá de la coyuntura inmediata, el conflicto ha dejado una huella estructural en la geopolítica energética global. Los mercados ahora han internalizado la capacidad real de Irán para cerrar el estrecho durante más de un mes, lo que establece una prima de riesgo geopolítico permanente en la región. Este factor, señala Entorno, persistirá incluso si la producción se recupera al 90%. El fenómeno conocido como 'cohete-pluma' —subidas rápidas de precios al inicio del conflicto y descensos más lentos durante la estabilización— ya se observa en los mercados, aunque las mayores afectaciones se concentraron en el Sudeste Asiático y China, principales destinos del crudo de Ormuz, que debieron redirigir sus rutas marítimas. Para los estrategas corporativos, la lección central es que la diversificación de fuentes de suministro energético ha dejado de ser una opción táctica para convertirse en una necesidad estructural.


