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Economia

Infraestructura eléctrica bajo presión: rezago y cambio climático elevan el riesgo de apagones

Redaccion E30·20/6/2026
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Infraestructura eléctrica bajo presión: rezago y cambio climático elevan el riesgo de apagones

Fortalecer la capacidad de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica es hoy una prioridad crítica para México, pero los tiempos de ejecución amenazan con convertirse en el principal obstáculo. Especialistas del sector advierten que la infraestructura eléctrica nacional acumula un rezago significativo y una obsolescencia estructural que, combinados con los efectos del cambio climático —que elevan las temperaturas y disparan la demanda—, mantienen latente el riesgo de apagones durante temporadas de calor y frío extremo.

Este déficit no es reciente. La descoordinación entre la Secretaría de Energía, el Centro Nacional de Control de Energía y la Comisión Federal de Electricidad ha generado una planificación insuficiente frente a una demanda en constante crecimiento. A ello se suma el impacto de la cancelación de subastas eléctricas durante el sexenio anterior, decisión que provocó un retraso de seis años en el desarrollo de nuevos proyectos, particularmente en energías renovables. Según analistas del sector, esa estrategia retrasó la entrada de la CFE a un mercado más competitivo, lo que habría podido traducirse en mejores precios y mayor adopción de energías limpias. Para revertir este escenario, la CFE ha anunciado proyectos que sumarán seis mil megawatts adicionales mediante centrales de ciclo combinado, plantas fotovoltaicas y otras fuentes limpias, con el objetivo de que el 54% de la energía provenga del Estado y el 46% de inversiones privadas. En transmisión, se proyectan inversiones superiores a 166 mil 776 millones de pesos en 124 proyectos que contemplarán más de siete mil kilómetros de nuevas líneas, financiadas en su mayoría a través de la Fibra E.

Sin embargo, el factor tiempo es determinante. Arturo Carranza, director de Proyectos de Energía de Entorno, señala que la CFE, por sí sola, carece de las capacidades técnicas y financieras para satisfacer el crecimiento de la demanda, lo que hace indispensable la participación del sector privado. Las nuevas centrales no están programadas para entrar en operación con la velocidad que la situación exige, y la saturación de los sistemas podría continuar si la ejecución de obras no se concreta en los plazos requeridos. Para los estrategas corporativos y los grandes consumidores industriales, este panorama representa tanto un riesgo operativo como una ventana de oportunidad: las empresas que anticipen escenarios de abasto limitado y diversifiquen sus fuentes de energía estarán mejor posicionadas en la próxima década.

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