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Menor dependencia del gas reduce el impacto en el precio industrial de la electricidad en España

Redaccion E30·22/6/2026
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Menor dependencia del gas reduce el impacto en el precio industrial de la electricidad en España

España ha logrado desacoplar parcialmente su mercado eléctrico de las fluctuaciones del gas natural, gracias al creciente peso de las energías renovables en su sistema de generación. Según datos del sector energético, el impacto del gas sobre el precio mayorista de la electricidad es hoy aproximadamente la mitad del que registran otras economías de la eurozona. Mientras que en países como Alemania e Italia un incremento de 10 euros por megavatio/hora (MWh) en el precio del gas todavía se traduce en un alza de hasta 20 euros por MWh en el mercado eléctrico, en España ese mismo movimiento genera un incremento de entre 5 y 10 euros por MWh, según el análisis publicado por Entorno.

Este cambio estructural tiene raíces en dos factores clave: la implementación de la denominada "excepción ibérica" a partir de 2022 y la acelerada penetración de la generación eólica y fotovoltaica, que ha comenzado a desplazar a las tecnologías fósiles en la determinación del precio marginal del sistema. Antes de 2021, la relación entre gas y electricidad era prácticamente uniforme en toda la eurozona: se requerían alrededor de 2 MWh de gas para producir 1 MWh de electricidad, lo que hacía al mercado eléctrico altamente sensible a cualquier tensión en los mercados internacionales de gas. El contraste actual es significativo: se estima que el incremento acumulado del precio de la electricidad en España entre 2021 y el primer semestre de 2025 rondará los 40 euros por MWh, frente a cerca de 80 euros por MWh en el promedio del resto de economías de la eurozona.

Para los estrategas corporativos y los responsables de decisiones industriales, esta divergencia tiene implicaciones directas en la competitividad. La menor exposición al gas se ha manifestado incluso en la reacción de los futuros eléctricos españoles ante episodios geopolíticos recientes —como las tensiones vinculadas a Irán—, donde las revisiones al alza en España han sido notablemente más moderadas que en Italia o Alemania. Desde una perspectiva de largo plazo, el caso español ilustra cómo la transición energética no es únicamente una agenda de sostenibilidad ambiental, sino un factor determinante de estabilidad económica y resiliencia ante choques externos en un entorno europeo cada vez más volátil.