Consumo de agua en México: por qué el campo y el comercio global presionan más que los hogares
Un análisis sobre la huella hídrica nacional muestra que el 75.5% del consumo proviene del agro y que México importa 2.8 veces más agua virtual de la que exporta
Datos recientes sobre la huella hídrica en México revelan una tendencia que pocos estrategas corporativos tienen en su radar: el consumo total de agua en el país creció 16.4% entre 2012 y 2024, y el origen de esa presión no está en las ciudades ni en los hogares, sino en…

Datos recientes sobre la huella hídrica en México revelan una tendencia que pocos estrategas corporativos tienen en su radar: el consumo total de agua en el país creció 16.4% entre 2012 y 2024, y el origen de esa presión no está en las ciudades ni en los hogares, sino en la cadena agroalimentaria y en los flujos del comercio internacional. Según el análisis elaborado por Entorno, la agricultura concentra el 75.5% de la huella hídrica nacional, con cultivos como maíz, caña de azúcar, sorgo, café y frijol como los principales vectores de consumo. Solo el maíz representa aproximadamente el 21% de la huella hídrica total del país.
Más allá de la producción interna, el análisis introduce un concepto que redefine cómo medir la presión sobre los recursos: el agua virtual. Cada bien importado —desde alimentos hasta electrónicos y textiles— lleva incorporado el agua que se utilizó para producirlo en otro país. Una camiseta de algodón puede requerir cerca de 2,500 litros; una hamburguesa de 200 gramos, alrededor de 2,000. Bajo esta lógica, México importa anualmente 113,512 hectómetros cúbicos de agua virtual, una cifra equivalente a 2.8 veces el volumen que exporta. Estados Unidos origina aproximadamente el 81% de esas importaciones, lo que convierte la relación comercial bilateral en un factor determinante de la seguridad hídrica nacional.
Para los estrategas corporativos y tomadores de decisiones, estas cifras tienen implicaciones directas. El 87% de la huella hídrica del consumo en México proviene del sector agroalimentario, lo que significa que las decisiones de abastecimiento, logística y cadena de suministro están intrínsecamente ligadas a la disponibilidad de agua, tanto local como global. En un contexto donde el Foro Económico Mundial identifica la crisis hídrica como uno de los cinco riesgos globales de mayor impacto en la próxima década, ignorar la dimensión hídrica en la planeación estratégica empresarial ya no es una opción viable. La gestión del agua está dejando de ser un tema ambiental para convertirse en una variable de competitividad y resiliencia operativa.


