Petróleo cede terreno ante avance diplomático entre Washington y Teherán
La licencia temporal del Tesoro estadounidense y los compromisos iraníes sobre el estrecho de Ormuz reconfiguran las expectativas del mercado energético global

Presión bajista se instaló en los mercados energéticos globales tras el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Suiza y el anuncio de una licencia temporal del Departamento del Tesoro estadounidense que autoriza la venta y producción de crudo iraní por un periodo de 60 días, hasta el 21 de agosto. El Brent, referencia europea, cayó 3.7% para ubicarse en 77.11 dólares por barril, mientras que el WTI, referencia norteamericana, retrocedió 3.3% hasta los 73.36 dólares, señales que los mercados interpretan como una posible reincorporación del crudo persa a la oferta global.
Como parte del marco diplomático, Irán se comprometió a garantizar el libre tránsito por el estrecho de Ormuz y a permitir el ingreso de inspectores del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA). Ambas partes acordaron además la creación de un Comité de Alto Nivel encargado de supervisar políticamente el proceso de mediación, establecer canales de comunicación para prevenir incidentes y asegurar el paso de buques mercantes por esa vía estratégica. El estrecho concentra aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas consumidos en el mundo, lo que convierte cualquier variación en su operatividad en un evento de primer orden para los mercados de materias primas.
Para los tomadores de decisiones en México y América Latina, el escenario abre una ventana de análisis relevante: si las negociaciones consolidan una reapertura sostenida del flujo iraní, la presión a la baja sobre los precios del crudo podría prolongarse en el mediano plazo, afectando tanto los ingresos fiscales dependientes del petróleo como las estrategias de cobertura energética de empresas industriales. Según seguimiento de Entorno, los precios habían escalado significativamente desde los 72 dólares por barril registrados antes del conflicto en Oriente Próximo, iniciado a finales de febrero, cuando el cierre de rutas en el estrecho de Ormuz tensó la oferta global. La normalización gradual del tráfico —con varios petroleros iraníes cruzando recientemente por primera vez desde el inicio de los bloqueos— sugiere que el mercado ya está descontando un escenario de mayor disponibilidad de oferta.


