Electrodomésticos que más consumen energía en invierno y cómo reducir su impacto
Secadoras y sistemas de calefacción eléctrica encabezan el incremento en el gasto energético durante los meses fríos; estas son las estrategias más efectivas para mitigarlo
Cada temporada invernal representa un punto de inflexión en el consumo energético de los hogares. Aunque electrodomésticos como el refrigerador, la lavadora, el televisor y el computador mantienen niveles de demanda relativamente estables durante todo el año, hay equipos cuyo uso se intensifica considerablemente con el descenso de temperaturas y…

Cada temporada invernal representa un punto de inflexión en el consumo energético de los hogares. Aunque electrodomésticos como el refrigerador, la lavadora, el televisor y el computador mantienen niveles de demanda relativamente estables durante todo el año, hay equipos cuyo uso se intensifica considerablemente con el descenso de temperaturas y el aumento de la humedad. Las secadoras y los sistemas de calefacción eléctrica encabezan este incremento estacional, impulsados por la necesidad de secar ropa con mayor rapidez y de mantener ambientes confortables frente a condiciones climáticas adversas. El resultado directo es una factura eléctrica que puede crecer de forma significativa si no se adoptan medidas preventivas.
Desde Entorno se identifican nueve acciones concretas que los hogares pueden implementar para contener este gasto. En primer lugar, mejorar el aislamiento térmico mediante burletes, cortinas gruesas y alfombras reduce las filtraciones de aire frío y disminuye la dependencia de la calefacción eléctrica. En paralelo, optar por electrodomésticos con etiqueta de eficiencia energética clase A o superior —y usar las secadoras únicamente cuando la ventilación natural no sea viable— marca una diferencia tangible en el consumo mensual. Otras medidas de alto impacto incluyen desconectar aparatos en modo de espera, mantener limpios los filtros de calefactores y bombas de calor, y controlar el gasto en tiempo real mediante medidores inteligentes, herramientas que permiten identificar hábitos de alto consumo y corregirlos con precisión.
Más allá del ahorro económico, estas prácticas responden a una tendencia estructural que cobra relevancia para el C-Level: la gestión eficiente de la energía en el entorno doméstico y corporativo se consolida como un indicador de sostenibilidad y resiliencia operativa. Aprovechar la luz solar durante el día, cocinar de forma eficiente —tapando ollas y aprovechando el calor residual del horno— y vestir ropa térmica en interiores son hábitos que, sumados, reducen la presión sobre los sistemas eléctricos. Entorno subraya también la importancia del modo invierno en frigoríficos, una función diseñada para garantizar el funcionamiento correcto del aparato cuando la temperatura ambiente cae por debajo de umbrales críticos, especialmente en espacios sin calefacción como garajes o sótanos. Adoptar este conjunto de recomendaciones no solo optimiza el gasto energético, sino que contribuye a construir entornos más eficientes y preparados para los ciclos climáticos que se intensifican cada año.


