Empezó haciendo mandados, dejó la escuela y se convirtió en el rey de la tortilla en México y el mundo
El camino hacia el éxito: La historia de Roberto González Barrera, el rey de la tortilla en México y el mundo Roberto González Barrera nació el 1 de septiembre de 1930 en Cerralvo, Nuevo León, en el seno de una familia de origen humilde. Desde su niñez, pasó gran parte…
El camino hacia el éxito: La historia de Roberto González Barrera, el rey de la tortilla en México y el mundo
Roberto González Barrera nació el 1 de septiembre de 1930 en Cerralvo, Nuevo León, en el seno de una familia de origen humilde. Desde su niñez, pasó gran parte del tiempo al cuidado de su abuela, quien se encargaba de los niños mientras los adultos trabajaban. Su padre, un migrante en Galveston, Texas, se ausentaba por largos períodos, lo que llevó a Roberto a comprender, desde muy joven, la importancia de contribuir a la economía familiar.
A la edad de cinco años, comenzó a hacer mandados para sus vecinos, y con el dinero que ganaba, tomó una decisión poco común para un niño de su edad: en lugar de gastar sus ingresos, optó por invertirlos. Durante su etapa en la escuela primaria, se dedicó a comprar y vender huevos, pan, legumbres y otros productos, además de rentar cajones de bolero para obtener ingresos adicionales. Lo que comenzó como una forma de ayudar en casa se transformó en sus primeras experiencias como emprendedor.
Roberto recordaba su infancia con alegría, afirmando que, a pesar de las carencias económicas, siempre fue un niño feliz que no faltaba a la escuela y que encontraba tiempo para salir a la calle a ganar dinero. Sin embargo, su vida dio un giro significativo cuando su padre regresó a México y desaprobó sus actividades comerciales, considerándolas una distracción de sus estudios. Al enterarse de que su hijo ya generaba ingresos, lo reprendió con la frase que lo marcaría: “Tú estás muy malcriado”.
A partir de ese momento, Roberto dejó de administrar sus pequeños negocios y dependió exclusivamente del dinero que su padre le daba semanalmente, una cantidad mucho menor a la que había aprendido a ganar. Esta situación fue difícil de aceptar para un niño que ya había experimentado la satisfacción de generar sus propios ingresos.
Las diferencias entre padre e hijo continuaron, y convencido de que le faltaba disciplina, su padre decidió enviarlo a una escuela militarizada. No obstante, la experiencia fue breve; su carácter independiente y su espíritu emprendedor lo llevaron de regreso a su pueblo en Nuevo León. Con el tiempo, su padre comprendió que no se trataba de rebeldía, sino de una vocación diferente.
A los 11 años, su padre le ofreció trabajo en el almacén de víveres que había fundado. Cuatro años después, además de recibir un sueldo como empleado, Roberto volvió a emprender por su cuenta. A los 15 años, ya estaba comprando y vendiendo diversos productos, una actividad que continuó hasta alcanzar la mayoría de edad. La historia de Roberto González Barrera es un testimonio inspirador de cómo la perseverancia y el espíritu emprendedor pueden llevar al éxito, convirtiéndolo en una figura emblemática en la industria de la tortilla en México y más allá.


