T-MEC sin diferencias estratégicas irresolubles: México apuesta por la negociación continua
Marcelo Ebrard afirma que el tratado sigue vigente hasta 2036 y que la extensión puede activarse en cualquier momento; la próxima ronda de conversaciones está programada para julio.
Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México, descartó que existan diferencias sustantivas entre los tres socios comerciales de América del Norte que impidan resolver los temas pendientes del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Durante la primera revisión conjunta del acuerdo, el funcionario subrayó que, si bien…

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México, descartó que existan diferencias sustantivas entre los tres socios comerciales de América del Norte que impidan resolver los temas pendientes del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Durante la primera revisión conjunta del acuerdo, el funcionario subrayó que, si bien hay posiciones divergentes en varios frentes, ninguna de ellas tiene el carácter de diferencia estratégica que haga inviable el entendimiento. "Si no hay una diferencia estratégica, tratemos de resolver lo que tenemos pendiente", enfatizó.
La postura de México surge tras la decisión de Washington de no aceptar la renovación automática del tratado en su forma actual, lo que activa un mecanismo de revisiones anuales previsto en el propio acuerdo. Para la cancillería mexicana, este escenario no representa el fin del T-MEC —que permanece vigente hasta 2036— sino el inicio de una etapa de negociación que fue diseñada desde la firma original. Ebrard fue explícito al señalar que ninguno de los tres países ha notificado su intención de retirarse, opción que el texto del acuerdo contempla con un aviso de seis meses. "Si Estados Unidos quisiera salir, ya lo habría hecho", afirmó. La próxima ronda de conversaciones entre México y Estados Unidos está programada alrededor del 20 de julio y constituirá la primera revisión anual formal del tratado.
Entre las prioridades que México llevará a la mesa destacan la eliminación de la coexistencia del T-MEC con los aranceles impuestos bajo la Sección 232 al acero, aluminio y automóviles; la actualización de las reglas de origen; el fortalecimiento de la integración productiva regional, y la reducción de la dependencia de Asia en sectores estratégicos como semiconductores, farmacéutica, electrónica y minerales críticos. Este último punto coincide con una tendencia global de relocalización de cadenas de suministro —denominada nearshoring— que analistas del Foro Económico Mundial y McKinsey identifican como uno de los vectores de reconfiguración industrial más relevantes de la presente década. Para los estrategas corporativos con operaciones en la región, el ritmo y resultado de estas negociaciones definirá las condiciones de competitividad en Norteamérica durante los próximos años.
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