El Salvador flexibiliza su marco normativo para lácteos elaborados con leche en polvo
La reforma al artículo 21 de la Ley de fomento de producción higiénica elimina una prohibición vigente desde el año 2000 y abre el mercado a productos reconstituidos, en medio de tensiones con el sector ganadero nacional.

Desde el 27 de julio, El Salvador cuenta con un nuevo marco regulatorio para la comercialización de productos lácteos. La modificación al artículo 21 de la Ley de fomento de producción higiénica de la leche y productos lácteos, publicada en el Diario Oficial el 19 de julio, elimina la prohibición —vigente desde el año 2000— sobre la venta de leche, crema y quesos elaborados con leche en polvo reconstituida. La medida fue impulsada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería y aprobada en sesión plenaria por la Asamblea Legislativa, con el argumento de adecuar una regulación de 1960 a los estándares del Reglamento Técnico Centroamericano y reducir obstáculos a la comercialización regional.
Detrás de la reforma subyace una lógica de política de abastecimiento: al ampliar las fuentes de producción láctea permitidas, el gobierno busca generar condiciones para precios más competitivos y mayor disponibilidad de productos en el mercado interno. Como medida complementaria, el Ministerio de Agricultura anunció la incorporación del sector ganadero al Programa Aumento de la Producción, que contempla entrega de insumos, asistencia veterinaria gratuita, mejoramiento genético, apoyo con maquinaria agrícola y acceso a crédito preferencial a través del Banco de Fomento Agropecuario. Esta combinación de apertura regulatoria con apoyo productivo refleja una estrategia dual que intenta equilibrar competitividad e incentivos al productor local.
Sin embargo, la reforma no está exenta de tensiones. Durante el debate legislativo, una diputada propuso exigir etiquetado claro en productos elaborados total o parcialmente con leche en polvo —una medida estándar en mercados con alta penetración de lácteos reconstituidos—, pero la iniciativa no obtuvo el respaldo suficiente. Por su parte, el presidente de la Asociación de Productores de Leche de El Salvador ha manifestado preocupaciones sobre el impacto en la sostenibilidad del sector, históricamente integrado por pequeños ganaderos. Para los estrategas de la industria alimentaria y los inversores en agroindustria regional, el caso salvadoreño ilustra un patrón recurrente en mercados emergentes: la modernización normativa avanza más rápido que los mecanismos de transparencia para el consumidor, generando ventanas de oportunidad comercial pero también riesgos reputacionales para las marcas que operen en ese espacio.


