Eliminación de retenciones reordena el mapa exportador industrial: ganadores y sectores excluidos
El Decreto 566/2026 otorga alivio inmediato a 743 posiciones de manufacturas, pero USD 3.500 millones en exportaciones industriales siguen pagando el tributo

Desde el 1 de julio, el Decreto 566/2026 reconfiguró el esquema de derechos de exportación para la industria manufacturera argentina, generando un alivio tributario diferenciado que no alcanza a todos los sectores por igual. La medida, orientada a mejorar la competitividad de las manufacturas en mercados internacionales, clasifica los productos beneficiados en dos grupos con ritmos de desgravación distintos y deja fuera a segmentos de peso significativo.
El primer grupo abarca 749 posiciones arancelarias —743 de ellas correspondientes a manufacturas industriales y seis a productos primarios— que pasaron de alícuotas del 3% o 4,5% a tributar 0% de forma inmediata. Este bloque representa exportaciones anuales cercanas a USD 730 millones, concentradas en metales básicos, productos químicos, autopartes y bienes de caucho y plástico. El segundo grupo, compuesto por 74 posiciones arancelarias con volúmenes exportados estimados en USD 7.600 millones en 2025, seguirá un proceso de reducción gradual con bajas mensuales que culminarán en junio de 2027. En este segmento predominan el sector automotriz y de autopartes, fertilizantes, insumos plásticos y materiales para la construcción.
La gradualidad responde a una restricción fiscal explícita: el Gobierno priorizó no comprometer el equilibrio de las cuentas públicas ni el control inflacionario. Según el análisis del decreto, aún existen exportaciones industriales por aproximadamente USD 3.500 millones que continúan sujetas a derechos de exportación, lo que evidencia que la reforma, aunque significativa, es parcial. Para los estrategas corporativos y exportadores, el mapa resultante exige una lectura posición por posición arancelaria: los beneficios inmediatos favorecen principalmente a los metales básicos, mientras que los sectores de mayor volumen exportador deberán planificar su competitividad internacional con un horizonte de mediano plazo, condicionado por la evolución fiscal del país.


