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Soberanía tecnológica automotriz: fabricar el cerebro del vehículo eléctrico en México

Puebla avanza hacia una de las apuestas más ambiciosas en la historia industrial de México: fabricar localmente las tarjetas electrónicas que operan el automóvil eléctrico Olinia, el vehículo respaldado por el gobierno federal. Detrás de esta iniciativa está el centro tecnológico Yankuilotl, cuya capacidad de ensamblar cerca de 200,000 microcomponentes

Redaccion E30·7/7/2026
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Soberanía tecnológica automotriz: fabricar el cerebro del vehículo eléctrico en México

Puebla avanza hacia una de las apuestas más ambiciosas en la historia industrial de México: fabricar localmente las tarjetas electrónicas que operan el automóvil eléctrico Olinia, el vehículo respaldado por el gobierno federal. Detrás de esta iniciativa está el centro tecnológico Yankuilotl, cuya capacidad de ensamblar cerca de 200,000 microcomponentes por hora lo posiciona como un actor clave en la construcción de una cadena de valor nacional para la industria automotriz. El gobernador Alejandro Armenta ha señalado que el objetivo no es solo ensamblar un vehículo, sino desarrollar y retener en el país la tecnología que determina su funcionamiento.

Para dimensionar el alcance del proyecto, conviene entender qué hace una tarjeta electrónica en un vehículo moderno: actúa como el sistema nervioso central que coordina cada componente del dispositivo, desde la gestión de energía hasta los sistemas de seguridad. Langzut López Miro, director general de Yankuilotl, describe estas tarjetas como el cerebro de los dispositivos electrónicos. El esquema propuesto divide responsabilidades entre dos proyectos complementarios: Kutsari asumirá el diseño de los chips, mientras que Yankuilotl se encargará de integrarlos en las tarjetas electrónicas. Esta arquitectura de colaboración busca garantizar que el conocimiento, el diseño y parte de la producción permanezcan dentro del país, reduciendo la exposición a interrupciones en cadenas de suministro globales.

La urgencia de esta estrategia quedó expuesta durante la pandemia de COVID-19, cuando la dependencia de fabricantes asiáticos paralizó líneas de producción en todo México. Empresas poblanas dedicadas a ventiladores y electrodomésticos enviaban sus diseños a Asia o Estados Unidos para el ensamblaje de tarjetas electrónicas, un proceso que podía extenderse varios meses. Esa vulnerabilidad estructural es precisamente lo que Yankuilotl busca corregir. El centro ya cuenta con un antecedente concreto: participó en el desarrollo integral del nuevo sistema de bicicletas públicas del estado, incluyendo electrónica, estaciones y aplicación móvil. El siguiente horizonte es obtener las certificaciones de proveedor para la industria automotriz, con marcas como Volkswagen y Audi operando en la región como destinos naturales. Si Puebla logra consolidar esta cadena tecnológica, el estado podría transformar su perfil industrial: de ensamblador de vehículos a productor de la inteligencia que los mueve.

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