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Comercio ilícito en Latinoamérica: cómo el contrabando redefine competencia y recaudación

Un estudio regional revela que el comercio ilegal representa el 5% del PBI argentino, con pérdidas fiscales de 2,300 millones de dólares anuales

Comercio ilícito en Argentina ha alcanzado dimensiones que trascienden lo anecdótico: representa el 5% del Producto Bruto Interno del país y genera una pérdida fiscal estimada en 2,300 millones de dólares anuales. Este impacto económico no es aislado. Un análisis regional realizado por la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual

Redaccion E30·10/7/2026
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Comercio ilícito en Latinoamérica: cómo el contrabando redefine competencia y recaudación

Comercio ilícito en Argentina ha alcanzado dimensiones que trascienden lo anecdótico: representa el 5% del Producto Bruto Interno del país y genera una pérdida fiscal estimada en 2,300 millones de dólares anuales. Este impacto económico no es aislado. Un análisis regional realizado por la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual examinó seis países latinoamericanos —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú— para entender cómo el comercio ilícito redefine dinámicas de competencia, recaudación y modelos de distribución en la región.

Sectores específicos concentran la vulnerabilidad. Teléfonos celulares lideran con el 31% del mercado bajo comercio ilícito, seguidos por cigarrillos (17%) y textiles (16%). Estos productos comparten características comunes: alto valor unitario, demanda sostenida, facilidad de comercialización y márgenes de ganancia atractivos. El fenómeno ha evolucionado significativamente en su morfología. Mientras que hace una década el comercio ilícito se concentraba en ferias informales y mercados callejeros, hoy se ha trasladado a plataformas digitales y redes de comercialización que amplían exponencialmente su alcance. Fronteras vulnerables, alta penetración del comercio electrónico y canales de distribución fragmentados actúan como vectores de expansión en el contexto argentino.

Desde una perspectiva de política pública, el fenómeno plantea un dilema estructural. El comercio ilícito no se limita al contrabando tradicional; abarca falsificación de marcas, piratería y violación de derechos de propiedad intelectual. Esto genera competencia desleal que afecta tanto a empresas formales como a recaudación tributaria. Para tomadores de decisiones en México y la región, estas dinámicas revelan que las estrategias de control aduanero convencionales resultan insuficientes frente a modelos de distribución que operan en espacios híbridos —físicos y digitales— y que se adaptan rápidamente a nuevas restricciones. El tamaño económico del fenómeno (5% del PBI en Argentina) sugiere que este no es un problema marginal sino una característica estructural de mercados con regulación débil y demanda de productos de alto valor.

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