Tipo de cambio en mercados emergentes: estabilidad cambiaria y perspectivas de depreciación controlada
Volatilidad reducida y proyecciones de crecimiento económico redefinen el escenario fiscal en Latinoamérica
Mercados cambiarios en economías emergentes muestran signos de estabilización tras períodos de volatilidad. En República Dominicana, la volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 5.94%, significativamente por debajo de la volatilidad de referencia del 11.31%, indicando una fase de mayor equilibrio en las operaciones de cambio. Este comportamiento…

Mercados cambiarios en economías emergentes muestran signos de estabilización tras períodos de volatilidad. En República Dominicana, la volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 5.94%, significativamente por debajo de la volatilidad de referencia del 11.31%, indicando una fase de mayor equilibrio en las operaciones de cambio. Este comportamiento refleja una tendencia más amplia en la región, donde los bancos centrales han logrado contener presiones inflacionarias mediante políticas monetarias coordinadas con la Reserva Federal estadounidense.
Las proyecciones macroeconómicas para 2026 sugieren un escenario de crecimiento moderado pero sostenido en mercados emergentes latinoamericanos. Se anticipa que la reducción de tasas de interés liberará demanda interna y estimulará inversión privada, mientras que un entorno externo más estable favorecerá sectores como turismo y servicios. Los gobiernos han adoptado enfoques fiscales contracíclicos: presupuestos suplementarios que incrementan gasto de capital para sostener actividad económica sin comprometer sostenibilidad fiscal. Las proyecciones indican déficits fiscales globales en torno al 3.2% del PIB y superávits primarios del 0.5%, reflejando disciplina presupuestaria en contextos de recuperación económica.
Los determinantes del tipo de cambio en estos mercados incluyen decisiones de política monetaria de autoridades locales y la Reserva Federal, demanda interna de divisas vinculada a importaciones, y flujos de inversión extranjera directa. Se proyecta una depreciación controlada de monedas locales hacia finales de 2026, con estimaciones que anticipan depreciaciones progresivas. Según datos de autoridades monetarias regionales, la inversión extranjera directa neta se estima entre 3.5% y 4.0% del PIB, concentrada en turismo, comercio, industria, energía e inmobiliario, suficiente para cubrir brechas externas. La deuda pública bruta se mantendría estable alrededor del 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran eventos macroeconómicos inesperados.
Los sólidos superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarían déficits en cuentas de ingresos y comercio de mercancías, con déficits por cuenta corriente proyectados entre 2% y 2.5% del PIB. Sin embargo, analistas advierten sobre riesgos inherentes a mercados emergentes: eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad que podrían alterar estas proyecciones. A pesar de estos riesgos, los indicadores económicos mantienen una trayectoria positiva, sustentada en diversificación económica y políticas pro-mercado que continúan respaldando el dinamismo de estas economías.


