Déficit fiscal en combustibles: por qué los ajustes de precios son inevitables en 2026
Colombia enfrenta un desequilibrio de $14 billones en el Fondo de Estabilización de Precios si no se implementan nuevas medidas
Presiones fiscales sobre combustibles en Colombia revelan un dilema estructural entre subsidios y equilibrio presupuestal. El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) enfrenta un déficit proyectado de $14 billones en 2026 si no se implementan ajustes en los precios internos, según estimaciones del Ministerio de Hacienda. Este…

Presiones fiscales sobre combustibles en Colombia revelan un dilema estructural entre subsidios y equilibrio presupuestal. El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) enfrenta un déficit proyectado de $14 billones en 2026 si no se implementan ajustes en los precios internos, según estimaciones del Ministerio de Hacienda. Este desequilibrio representa una acumulación de obligaciones del Estado que alcanzó $36,7 billones entre 2021 y 2023, reflejando la complejidad de mantener precios internos desvinculados de referencias internacionales durante períodos prolongados.
La composición del déficit ha experimentado un cambio notable en los últimos años. Mientras que la gasolina fue históricamente el principal factor de presión, el diésel (Acpm) se ha convertido en el componente más crítico del desequilibrio. Las proyecciones indican que la brecha entre precios internos y referencias internacionales persiste especialmente en el caso del diésel, combustible esencial para el transporte de carga. El Ministerio de Hacienda ha señalado que el desbalance presupuestal estimado en $6 billones podría duplicarse si las políticas de subsidios al Acpm continúan sin ajustes. Los recientes incrementos en el precio de la gasolina han contribuido a reducir el déficit en ese sector, pero el subsidio al diésel sigue siendo el principal factor de presión sobre el Fepc.
Los escenarios proyectados para 2026 dependen significativamente de variables externas. Si el precio promedio del barril de Brent se sitúa en USD 81 con una tasa de cambio cercana a $3.615 por dólar, el déficit del Fepc alcanzaría los $14 billones, superando ampliamente las estimaciones iniciales. El aumento proyectado de los precios internacionales del petróleo, influenciado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, podría intensificar esta presión fiscal. Postergar nuevos incrementos en los precios de gasolina y Acpm trasladaría nuevamente el costo a las cuentas fiscales del país, profundizando el desequilibrio.
Desde una perspectiva de política económica, el ajuste en precios de combustibles presenta un trade-off entre impacto inflacionario y presión fiscal. Cada incremento de $100 por galón en gasolina podría añadir aproximadamente 0,02 puntos porcentuales a la inflación mensual, según análisis técnicos. La clave no radica en evitar el costo económico del ajuste, sino en definir el canal más adecuado para absorberlo: ya sea a través de mayores precios al consumidor o mediante presiones adicionales sobre las finanzas públicas. El Fepc fue creado originalmente para mitigar el impacto de variaciones en precios internacionales del petróleo y la tasa de cambio, buscando moderar la inflación y evitar aumentos abruptos en costos de transporte y producción. Sin embargo, cuando los choques externos se prolongan sin ajustes internos graduales, el costo de la estabilización recae en las finanzas públicas, creando un ciclo insostenible que requiere decisiones de política fiscal estructurales.


