Disparidades ambientales persisten en Chile pese a mejoras en calidad del aire
Regiones industriales del sur enfrentan desafíos crónicos de contaminación atmosférica
Dos décadas de avances en la reducción de contaminantes atmosféricos en Chile no han eliminado las brechas regionales críticas, especialmente en zonas industriales y el sur del país donde persisten episodios agudos de contaminación. A pesar de logros medibles en la disminución de material particulado fino (PM2.5) y dióxido de…

Dos décadas de avances en la reducción de contaminantes atmosféricos en Chile no han eliminado las brechas regionales críticas, especialmente en zonas industriales y el sur del país donde persisten episodios agudos de contaminación. A pesar de logros medibles en la disminución de material particulado fino (PM2.5) y dióxido de azufre (SO₂), las disparidades ambientales siguen siendo una preocupación estructural que afecta desproporcionadamente a comunidades específicas.
El uso intensivo de leña húmeda en el sur de Chile permanece como la principal fuente de contaminación atmosférica regional, complicado por factores geográficos y condiciones atmosféricas del Océano Pacífico que limitan la dispersión de contaminantes. La falta de regulación efectiva sobre este combustible, arraigado en la identidad cultural de muchas comunidades, obstaculiza los esfuerzos de mitigación. Simultáneamente, las denominadas 'zonas de sacrificio' en el norte y centro del país continúan registrando episodios agudos, particularmente en localidades como Coronel y Talcahuano, donde la actividad industrial concentrada genera presiones persistentes sobre la calidad del aire.
Medir y clasificar la contaminación requiere marcos estandarizados. El Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), conforme a la normativa del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, categoriza la calidad en cinco niveles: Buena (0-99), Regular (100-199), Alerta (200-299), Pre-emergencia (300-499) y Emergencia (500 o superior). Las partículas MP10, conocidas como partículas gruesas, representan un indicador clave de contaminación urbana e industrial, mientras que SO₂ refleja la presencia de emisiones industriales y de combustión.
La persistencia de estas disparidades sugiere que la política ambiental chilena requiere estrategias diferenciadas por región. Mientras algunas áreas metropolitanas han logrado mejorar mediante restricciones vehiculares y regulaciones de calefacción, las zonas industriales y rurales del sur demandan intervenciones específicas que consideren tanto los factores técnicos como las realidades socioeconómicas y culturales de sus comunidades. Sin este enfoque integral, los avances nacionales seguirán enmascarando vulnerabilidades locales persistentes.


