Producción de petróleo en Vaca Muerta crece 32% impulsada por adquisiciones estratégicas
Consolidación de activos y precios elevados del crudo transforman la escala operativa en Argentina
Producción de petróleo en Argentina alcanzó 156,100 barriles de petróleo equivalente por día durante el segundo trimestre, marcando un incremento del 32% interanual y del 16% respecto al trimestre anterior. Este crecimiento se sustenta en dos factores convergentes: la expansión orgánica de operaciones existentes y la consolidación de activos adquiridos…

Producción de petróleo en Argentina alcanzó 156,100 barriles de petróleo equivalente por día durante el segundo trimestre, marcando un incremento del 32% interanual y del 16% respecto al trimestre anterior. Este crecimiento se sustenta en dos factores convergentes: la expansión orgánica de operaciones existentes y la consolidación de activos adquiridos en el yacimiento de Vaca Muerta, específicamente en los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro. La producción de petróleo alcanzó 135,400 barriles diarios, con un incremento del 33% interanual, mientras que la producción de gas creció 30% en el mismo período.
Los ingresos totales ascendieron a $1.15 mil millones, reflejando un crecimiento del 89% respecto al segundo trimestre del año anterior y del 66% secuencial. Este desempeño responde a dos dinámicas de mercado: el aumento en volúmenes de exportación de petróleo (que alcanzó 8.6 millones de barriles, un 54% más que el año anterior) y el fortalecimiento de precios internacionales. El precio de venta del petróleo se situó en $89.40 por barril, experimentando un aumento del 44% interanual y del 49% trimestral, impulsado por la apreciación del Brent y mejoras en los diferenciales de paridad de exportación. La empresa logró comercializar el 100% de sus volúmenes a precios de paridad de exportación, tanto en mercados nacionales como internacionales.
Esta consolidación operativa genera implicaciones estratégicas para el sector energético regional. El flujo de efectivo neto alcanzó $491 millones, mientras que el apalancamiento neto se redujo a 1.41 veces el EBITDA (1.25 veces pro forma), posicionando a los operadores para reducir deuda en contextos de precios elevados. La dirección proyecta un EBITDA de $3 mil millones para el año completo y anticipa que los beneficios íntegros de la adquisición se reflejarán en el tercer trimestre, cuando los activos consolidados operen a capacidad plena. Para tomadores de decisiones en México y Latinoamérica, este modelo de crecimiento mediante consolidación de activos maduros en cuencas productivas representa una alternativa a la exploración greenfield, particularmente en contextos de volatilidad de precios y restricciones de capital.


