Casi 15 millones de unidades de vivienda vacantes en Estados Unidos coexisten con una crisis de asequibilidad que mantiene el inventario muy por debajo de los niveles previos a la pandemia en diversas áreas metropolitanas. El precio medio nacional de una vivienda supera los $322,000, generando una paradoja aparente: abundancia de propiedades vacías junto con escasez de vivienda accesible.

La Oficina del Censo clasifica una vivienda como vacante si no es la residencia principal de alguien, categoría que engloba una amplia variedad de propiedades sin disponibilidad inmediata para compra o alquiler. Esta clasificación incluye casas de vacaciones utilizadas solo durante temporadas específicas (esquí, verano), cabañas recreativas, condominios de tiempo compartido, propiedades arrendadas pero desocupadas, y casas ya vendidas pero aún no ocupadas por sus nuevos propietarios. Altas tasas de vacancia no necesariamente indican mercados inmobiliarios débiles ni disponibilidad real de vivienda.

En estados con gran concentración de propiedades estacionales y segundas residencias, las cifras de vacancia se ven infladas por viviendas desocupadas la mayor parte del año sin contribuir al suministro permanente. En otros territorios, las vacancias responden a pérdida de población y reestructuraciones económicas, generando viviendas vacías no por su atractivo turístico sino por ausencia de nuevos residentes. La tasa nacional de vacancia, situada en 10.43%, ha mostrado tendencia a la baja, disminuyendo 0.36 puntos porcentuales entre 2022 y 2023, fenómeno atribuido al aumento en tasas de interés hipotecarias que desalienta mudanzas y reduce aún más el inventario disponible.

Un análisis de datos de la Encuesta de la Comunidad Americana 2023 revela una brecha significativa: los 10 estados con tasas de vacancia más bajas tienen valor medio de vivienda de $408,382, mientras que aquellos con tasas más altas promedian solo $247,850, una diferencia superior a $160,000 que evidencia la relación entre demanda, escasez y precios. Estados donde la población desea residir y donde es complicado encontrar vivienda presentan tasas de vacancia más bajas y valores más elevados. Territorios con poblaciones más pequeñas, mayor terreno rural y mayor número de viviendas estacionales se sitúan en el extremo opuesto, aunque existen excepciones notables como Florida y Alaska, que combinan altas tasas de vacancia con valores de vivienda por encima de la media nacional.

Expertos en el sector inmobiliario señalan que estados con menor densidad poblacional y menos centros urbanos importantes suelen disponer de más terreno para construcción, resultando en exceso de oferta y aumento de vacancias. Este contexto es relevante para tomadores de decisiones en México y América Latina, donde la dinámica del mercado inmobiliario también se ve influenciada por factores similares de oferta y demanda, particularmente en ciudades con crecimiento acelerado versus territorios con menor atracción migratoria.