Acceso a nutrición saludable: por qué América Latina enfrenta los costos más altos del mundo
A pesar de la reducción del hambre extremo, 2,690 millones de personas carecen de recursos para una dieta equilibrada
Acceso a una alimentación nutritiva se ha convertido en el reto económico más severo de América Latina y el Caribe, región que encabeza el ranking global de costos más elevados para mantener una dieta saludable. Según el informe "El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo…

Acceso a una alimentación nutritiva se ha convertido en el reto económico más severo de América Latina y el Caribe, región que encabeza el ranking global de costos más elevados para mantener una dieta saludable. Según el informe "El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2025" (SOFI), elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y otras entidades del sistema de Naciones Unidas, el costo promedio para una nutrición adecuada en esta región alcanza 4.91 dólares diarios por persona, cifra que supera incluso a África, Asia y América del Norte.
Esta realidad evidencia una paradoja inquietante en el panorama global de seguridad alimentaria: mientras los indicadores de hambre extrema muestran una ligera mejoría por tercer año consecutivo, aproximadamente 2,690 millones de personas —una de cada tres en el planeta— carecen de la capacidad económica para acceder a una alimentación equilibrada. El informe SOFI 2025 documenta que aunque la cifra de personas en situación de hambre se redujo a entre 608 y 696 millones en 2025, disminuyendo aproximadamente 14 millones respecto al año anterior, esta mejora no refleja una solución real del problema alimentario. La brecha crítica radica en la calidad nutricional, no en la disponibilidad de calorías.
Sistemas alimentarios actuales perpetúan una dinámica perversa: favorecen la disponibilidad y consumo de alimentos con bajo valor nutricional mientras mantienen opciones saludables fuera del alcance económico de amplios segmentos poblacionales. En el contexto latinoamericano, esta dinámica adquiere dimensiones particularmente complejas, donde familias de ingresos medios y bajos enfrentan decisiones entre cantidad y calidad nutricional. Una alimentación adecuada es determinante para prevenir enfermedades crónicas, impulsar el desarrollo infantil, mejorar la calidad de vida y aumentar la productividad laboral, factores que impactan directamente en la competitividad económica de las naciones.
Especialistas en política alimentaria advierten que el verdadero indicador del éxito de un sistema alimentario no debe limitarse a la cantidad de alimentos producidos, sino a la capacidad real de la población para acceder a dietas variadas y nutritivas. Esta perspectiva reorienta el debate desde indicadores tradicionales de producción hacia métricas de accesibilidad económica y equidad nutricional. Organismos internacionales coinciden en que resolver esta crisis requiere cambios estructurales profundos en cómo se diseñan, producen, distribuyen y regulan los sistemas alimentarios en la región, con énfasis en políticas que reduzcan la brecha de precios entre alimentos saludables y opciones ultraprocesadas.
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