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Presión sobre el peso mexicano: factores estructurales que redefinirán el tipo de cambio

Nearshoring, política arancelaria y decisiones de la Reserva Federal configurarán la volatilidad cambiaria en los próximos 18 meses

Tipo de cambio y estabilidad macroeconómica se entrelazan en un escenario donde múltiples variables externas e internas determinarán la trayectoria del peso mexicano. Las proyecciones de analistas, instituciones financieras y autoridades económicas convergen en un rango de 19.30 a 20.50 pesos por dólar para el cierre de 2026, reflejando expectativas

Redaccion E30·3/8/2026
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Presión sobre el peso mexicano: factores estructurales que redefinirán el tipo de cambio

Tipo de cambio y estabilidad macroeconómica se entrelazan en un escenario donde múltiples variables externas e internas determinarán la trayectoria del peso mexicano. Las proyecciones de analistas, instituciones financieras y autoridades económicas convergen en un rango de 19.30 a 20.50 pesos por dólar para el cierre de 2026, reflejando expectativas de depreciación gradual pero contenida respecto a niveles actuales.

Cuatro factores clave moldearán esta dinámica. Primero, la política arancelaria estadounidense y la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) introducen incertidumbre sobre flujos comerciales y de inversión. Segundo, el nearshoring —la reubicación de cadenas de suministro hacia América del Norte— continúa atrayendo inversión extranjera directa que fortalece la demanda de pesos. Tercero, eventos como el Mundial de Fútbol 2026 generarán ingresos de divisas por turismo e infraestructura. Cuarto, la posible flexibilización de tasas de interés por parte de la Reserva Federal entre finales de 2025 y 2026 reduciría el diferencial de rendimiento que actualmente favorece activos en dólares.

Volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 3.26%, significativamente por debajo del promedio histórico de 7.43%, indicando una fase de relativa estabilidad. Sin embargo, esta calma refleja un equilibrio frágil entre presiones alcistas (política monetaria estadounidense restrictiva, primas de riesgo) y factores defensivos (flujos de inversión, ingresos por nearshoring). Crecimiento económico nacional proyectado entre 1.15% y 1.4% para el cierre del año sugiere dinamismo limitado que podría restringir la capacidad del país para generar divisas mediante exportaciones no relacionadas con manufactura de alto valor agregado.

Desde perspectiva estratégica, empresas con exposición a ingresos en dólares o egresos en pesos enfrentan una ventana de oportunidad para cobertura cambiaria antes de potencial aceleración de depreciación. Inversores institucionales deben considerar que el rango proyectado (19.30-20.50) implica una pérdida de poder adquisitivo del peso de entre 11% y 18% en 18 meses, comparable a inflación acumulada esperada. Dependencia de decisiones de política monetaria externa —particularmente de la Reserva Federal— subraya vulnerabilidad estructural de economías emergentes ante ciclos de tasas globales.

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