Mercados laborales en economías en desarrollo muestran signos de debilitamiento. En julio, la contratación privada alcanzó su punto más bajo del año con apenas 44,000 nuevos empleos, muy por debajo de la proyección de 75,000 y representando una caída dramática respecto a los 95,000 registrados en junio. Este deterioro marca un quiebre en la tendencia de crecimiento laboral que caracterizó el primer semestre.
La contracción no es uniforme entre sectores. Servicios fue el único segmento con dinamismo, generando 47,000 posiciones, impulsado principalmente por educación y salud (36,000 empleos) y actividades financieras (10,000). Sin embargo, esta ganancia fue parcialmente compensada por pérdidas en ocio y hospitalidad (-11,000) y comercio-transporte (-8,000). El sector productor de bienes experimentó una contracción neta de 3,000 empleos, indicando debilidad en demanda de manufactura. Desde la perspectiva de tamaño empresarial, pequeñas y medianas empresas (menos de 50 empleados) concentraron el 52% de la creación de empleo con 23,000 posiciones, mientras grandes empleadores sumaron solo 13,000, sugiriendo que la contratación se concentra en segmentos menos formalizados.
Geográficamente, la distribución es desigual: el Noreste concentró el 84% del crecimiento nacional (37,000 empleos), mientras Sur y Oeste sumaron 16,000 combinados. El Medio Oeste experimentó contracción de 9,000 puestos. Esta concentración regional refleja dinámicas de inversión y migración laboral hacia polos económicos específicos, un patrón típico de economías en transición.
Quizás el indicador más revelador sea el comportamiento salarial. Trabajadores que permanecieron en sus empleos vieron incrementos del 4.4% interanual, pero aquellos que cambiaron de empresa experimentaron alzas del 7%, la más alta desde agosto de 2025. Este diferencial de 2.6 puntos porcentuales sugiere restricciones de oferta en segmentos específicos del mercado laboral y mayor sensibilidad de trabajadores móviles a condiciones económicas. Cuando los cambios de empleo generan premios salariales significativamente mayores, indica que empleadores compiten por talento escaso en sectores clave, mientras mantienen presión sobre salarios en posiciones menos demandadas.
La trayectoria de los últimos tres meses revela un patrón preocupante: mayo registró 122,000 empleos (considerado generalizado), junio cayó a 98,000 (por debajo de proyecciones de 110,000) y julio se desplomó a 44,000. Esta desaceleración progresiva, junto con la concentración sectorial en servicios de bajo valor agregado y la dependencia de pequeñas empresas para la creación de empleo, sugiere que el mercado laboral enfrenta simultáneamente dos presiones: restricciones de oferta en segmentos especializados y debilitamiento de demanda en sectores amplios. Para estrategas corporativos, esto implica que ventanas de contratación se cierran mientras competencia por talento especializado se intensifica, un escenario que típicamente precede ajustes más profundos en ciclos económicos.


