Condiciones de seguridad en Michoacán han obligado a las autoridades estadounidenses a suspender operaciones de verificación fitosanitaria a partir del 5 de agosto, afectando directamente el flujo de exportación de aguacate hacia el mercado norteamericano. La medida responde a una alerta de viaje de Nivel 4 emitida por el Departamento de Estado, que desaconseja cualquier desplazamiento en la región por razones de seguridad pública.
Esta suspensión interrumpe un proceso crítico en la cadena de suministro: la verificación de cumplimiento del Plan de Trabajo Operativo (PTO) que garantiza que los productos cumplen con estándares internacionales. Según la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM), el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha autorizado únicamente el procesamiento de fruta recibida antes del 5 de agosto, bajo supervisión de un oficial regulador. Fruta descargada posteriormente puede almacenarse pero no procesarse ni embarcarse, obligando a los empacadores a reevaluar sus operaciones. La asociación ha convocado a reuniones con autoridades mexicanas para evaluar estrategias que minimicen el impacto en una industria que genera miles de empleos en la región.
Esta situación se suma a alertas previas sobre seguridad alimentaria. Simultáneamente, un brote de ciclosporiasis en 15 estados estadounidenses ha sido vinculado a lechuga iceberg producida en el centro de México, distribuida a través de cadenas internacionales. Las autoridades de ambos países continúan investigando múltiples fuentes potenciales del brote. Estos eventos subrayan una realidad estructural: la dependencia de Estados Unidos respecto a productos agrícolas mexicanos coexiste con vulnerabilidades en seguridad territorial y sanitaria que pueden interrumpir flujos comerciales de manera abrupta. Para productores mexicanos, la gestión de estos riesgos—tanto de seguridad como de inocuidad alimentaria—se ha convertido en un factor determinante de competitividad en mercados internacionales.


