Más de cuatro mil agricultores, ganaderos y representantes del sector agrícola se congregaron en un foro regional para definir el futuro de la producción rural en el norte de México. El encuentro generó 486 propuestas derivadas de consultas con productores, académicos, investigadores y organizaciones, estableciendo una hoja de ruta para fortalecer políticas públicas en agricultura, ganadería, desarrollo rural, comercialización e innovación tecnológica. Entre los objetivos transversales figura ampliar las oportunidades económicas para mujeres y jóvenes en zonas rurales, reconociendo que estos segmentos han sido históricamente excluidos de programas de financiamiento y capacitación.

La estrategia presentada en el evento pivota sobre tres ejes: incremento de productividad mediante tecnificación, garantía de seguridad alimentaria y gestión integral del agua. Este último constituye el desafío más crítico para la próxima década en regiones semiáridas. Según datos de organismos internacionales como la FAO, la escasez hídrica ya afecta a más del 40% de la población agrícola en Latinoamérica, y se proyecta que para 2030 esta cifra alcance el 50% sin intervención estructural. La próxima fase de inversión se centrará en tecnificación del riego, captación y almacenamiento de agua, así como en rehabilitación de infraestructura hidráulica existente.

Inversiones históricas en programas de apoyo rural —incluyendo maquinaria, fertilizantes, mejoramiento genético y sanidad animal— han permitido ampliar el número de beneficiarios y consolidar al sector como motor de desarrollo económico. Este modelo de colaboración entre gobiernos locales y federales refleja un cambio de paradigma: el campo ha dejado de ser considerado un problema de política social para transformarse en eje estratégico de seguridad alimentaria y desarrollo territorial. Sin embargo, expertos advierten que la sostenibilidad de estos avances dependerá de la capacidad de adaptación a fenómenos climáticos cada vez más extremos y de la adopción de prácticas de agricultura regenerativa que no solo aumenten rendimiento, sino que también restauren la salud de suelos y acuíferos.