México enfrenta un desafío estructural en su seguridad energética: actualmente importa aproximadamente el 75% del gas natural que consume, dejando la producción nacional en apenas un 25%. Un grupo de 54 expertos que analizan las opciones de extracción ha advertido que sin cambios significativos en la política de producción, las importaciones seguirán siendo superiores al 50% de la demanda nacional.
La magnitud del consumo subraya la urgencia del problema. Durante 2025, México consumió 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural. De esta cantidad, el 58% se destinó a generación de electricidad, el 19% a Petróleos Mexicanos (Pemex), el 12% a la industria, y el 11% a hogares y comercios. Alma América Porres Luna, especialista en exploración y producción de hidrocarburos, ha señalado que el 70% de la electricidad del país se genera a partir de gas natural, lo que convierte a este hidrocarburo en un insumo crítico para la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
Esta dependencia de importaciones, principalmente de Estados Unidos, expone a México a vulnerabilidades geopolíticas y económicas. Las fluctuaciones en los precios internacionales del gas impactan directamente en los costos de generación eléctrica y en la competitividad de la industria manufacturera. Los tomadores de decisiones enfrentan un dilema: evaluar opciones para aumentar la producción interna que permitan reducir la vulnerabilidad ante shocks del mercado global y fortalecer la autonomía en la definición de la política energética nacional. La pregunta central no es únicamente técnica, sino estratégica: ¿qué modelo de producción es compatible con los objetivos de seguridad energética de mediano plazo?


