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Liderazgo

El crecimiento económico del país ha quedado a deber desde hace más de medio siglo

Desde la llamada época del “Desarrollo Estabilizador” (de 1958 a 1970 con Antonio Ortiz Mena al frente de Hacienda) donde el PIB creció a un ritmo superior al 6%, no se ha repetido el “milagro mexicano”.

Por: CARLOS BONILLA Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC. Preside el Consejo Consultivo de la Red Mundial de Comunicación Organizacional y es Vicepresidente de Operaciones y Administración de la Academia Mexicana de la Comunicación Desde la llamada época del

Redaccion E30·10/8/2026
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El crecimiento económico del país ha quedado a deber desde hace más de medio siglo


Por: CARLOS BONILLA

Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC. Preside el Consejo Consultivo de la Red Mundial de Comunicación Organizacional y es Vicepresidente de Operaciones y Administración de la Academia Mexicana de la Comunicación


Desde la llamada época del “Desarrollo Estabilizador” (de 1958 a 1970 con Antonio Ortiz Mena al frente de Hacienda) donde el PIB creció a un ritmo superior al 6%, no se ha repetido el “milagro mexicano”. Salvo con José Ángel Gurría, quien ocupó esa cartera de 1998 a 2000, años en los que el PIB creció a un ritmo cercano al 7%.


Llevamos 26 años sumidos en la mediocridad, y todo parece que así seguiremos, según las proyecciones de los especialistas. 


En el último cuarto de siglo, no han faltado los titulares de Hacienda que han querido venderle al pueblo ilusiones de crecer al 5% o más, como fue el caso de Luis Videgaray, quien declaró en reiteradas ocasiones que con las Reformas Estructurales de la administración de Enrique Peña Nieto el crecimiento de nuestra economía podría ubicarse en esos niveles, lo que resultó un engaño. 


La administración de Andrés Manuel López Obrador caracterizó a la economía del país con la mediocridad en su máxima expresión –como la calificaron la mayoría de los especialistas–, después de que el presidente tuvo la ocurrencia de nombrar a Carlos Urzúa como su primer secretario de Hacienda, a Arturo Herrera como el segundo y a Rogelio Ramírez de la O, como el tercero. Durante ese sexenio (2018-2024), el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue del 0.8% a 1.1% según cifras del INEGI. Este desempeño representó el registro sexenal más bajo en la economía mexicana desde el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988).


Hace unos días, la presidente Claudia Sheinbaum respondió a las evaluaciones negativas de las calificadoras Moody’s y Standard & Poor’s, sobre las perspectivas económicas de México, y expuso algunos indicadores económicos pretendidamente para demostrar que “la economía mexicana está funcionando muy bien”. 


Todos los analistas económicos, financieros, bursátiles, reaccionaron a dichas declaraciones, opinando lo contrario en algunos de esos puntos. Pero el más “ácido”, en sus comentarios fue el exsecretario de Hacienda y ex gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, quien en una colaboración publicada para el periódico La Prensa, de Nicaragua, titulada “La Manipulación económica del gobierno mexicano”, se refirió a los doce puntos diciendo: “Si bien cada uno es técnicamente correcto, la lista no refleja la realidad completa ni tiene en cuenta las debilidades ocultas”. O sea, algo así como “tiene usted la razón, pero voy a decirle en qué está equivocada”, diría cualquiera. 


En el primer trimestre de este año (2026) el crecimiento anual del PIB fue tan solo de 0.4% y disminuyó un 0.6% con respecto al trimestre anterior. Una economía puede registrar un ‘nuevo máximo’ nominal algunos años y, aun así, creciendo más lentamente que en casi cualquier otro momento de las últimas cuatro décadas”, afirmó el ex secretario de Hacienda, quien fue el “delfín” presidencial de Ernesto Zedillo.


El extitular de las finanzas públicas del país acusó una interpretación engañosa en la mandataria Sheinbaum al afirmar en su listado que la actividad económica general ha mantenido una tendencia alcista y alcanzado un nuevo máximo.

En realidad, la economía de México está estancada porque el Producto Interno Bruto registra un crecimiento muy bajo, cercano a cero por ciento trimestral y anual, un ritmo insuficiente para generar la riqueza y los empleos formales que la población necesita. Este fenómeno responde a una combinación de factores internos y externos que frenan el desarrollo financiero del país.


Factores de la Incertidumbre y la Inversión

Falta de inversión privada: La incertidumbre frena los capitales nuevos y reduce la expansión de las empresas existentes.

Incertidumbre jurídica y política: Los cambios en las reglas del juego, las reformas estructurales profundas (como la judicial) y las políticas gubernamentales generan desconfianza en los mercados.


Estado de derecho e inseguridad: La delincuencia y los problemas de seguridad pública elevan los costos operativos para los negocios y limitan los proyectos a largo plazo.


Factores Estructurales y Externos

Alta informalidad laboral: Una gran parte de la fuerza de trabajo labora en el sector informal, lo que castiga directamente los niveles de productividad general del país.


Dependencia externa: La fuerte vinculación comercial y la dependencia del ritmo económico de Estados Unidos, sumadas a la tensión por políticas arancelarias internacionales, vulneran el mercado nacional.


Restricciones fiscales y gasto: El espacio limitado para un mayor gasto público productivo y las altas tasas de interés restringen el dinamismo del consumo interno.


Todos estos factores afectan el crecimiento a largo plazo en México y con ello sus posibilidades de generar la riqueza y los empleos formales que la población necesita.

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