Reguladores de competencia han intervenido en una disputa sobre acceso a infraestructura ferroviaria crítica, ordenando a un operador histórico permitir que competidores utilicen sus instalaciones de mantenimiento pesado. La decisión surge tras una denuncia de un operador de transporte que enfrentó negativa de acceso a talleres especializados apenas dos semanas antes de iniciar operaciones comerciales, después de más de 18 meses de negociaciones. El mantenimiento pesado del material rodante constituye una actividad estratégica para operadores ferroviarios. La inmovilización de trenes por falta de mantenimiento oportuno impacta directamente en la capacidad de cumplir compromisos de reserva de capacidad con administradores de infraestructura y limita la pluralidad de servicios disponibles para usuarios. En este caso, la abrupta retirada de la oferta de servicios dejó al operador afectado sin opciones viables para realizar operaciones críticas de desmontaje y montaje de componentes esenciales en plazos requeridos. La resolución establece que el operador histórico debe facilitar acceso a sus instalaciones respetando términos previamente negociados, aunque limita la obligación a los 19 trenes específicos involucrados en las negociaciones. Reguladores desestimaron solicitudes de acceso para operaciones adicionales no contempladas en la oferta original. Esta decisión refleja el marco normativo vigente que exige a proveedores de servicios de mantenimiento ofrecer capacidad de manera transparente y no discriminatoria. Ante solicitudes incompatibles, proveedores deben intentar acomodarlas mediante negociaciones maximizando capacidad disponible, aplicando criterios de priorización solo cuando sea imposible satisfacer todas las demandas.