Volatilidad cambiaria y ciclos de recuperación económica definen la dinámica del peso chileno frente al dólar estadounidense en el contexto actual. Con una volatilidad presente del 10,96%, ligeramente por debajo de la referencia del 11,32%, el mercado muestra señales de relativa estabilidad en un entorno desafiante. Los analistas proyectan una apreciación moderada del peso hacia 2026, con estimaciones que oscilan entre 820 y 880 pesos por dólar, respaldadas por un giro político hacia la derecha que fomenta la confianza empresarial y la inversión privada, elementos cruciales para la estabilidad de la moneda local.
Factores estructurales como el valor internacional del cobre —principal exportación chilena— siguen siendo determinantes en la evolución del tipo de cambio. Una recuperación sostenida en los precios del cobre podría acelerar la apreciación del peso chileno, mientras que una caída abrupta en las cotizaciones internacionales representaría un riesgo al alza para el valor del dólar. Los bancos de inversión proyectan que el dólar podría cotizar cerca de los 840 pesos al cierre de 2026, siempre que se mantenga la estabilidad política y se avance en el programa de reformas. Si la entrada de capital extranjero supera las expectativas y el precio del cobre se mantiene elevado, el tipo de cambio podría situarse entre 820 y 850 pesos por dólar.
Contexto histórico: el peso chileno, moneda de curso legal desde 1975, está regulado por el Banco Central de Chile, que controla la cantidad de dinero en circulación. Establecido en 1817 tras la independencia del país, el sistema decimal fue instaurado en 1851, actualmente dividido en 100 centavos. La tendencia general apunta a una apreciación moderada del peso frente al dólar en comparación con los niveles observados en ciclos anteriores, aunque la volatilidad seguirá presente en el corto plazo.
Desde la perspectiva macroeconómica, Chile experimentó una notable respuesta fiscal en 2021 con un crecimiento del 11,7%, una de las recuperaciones más rápidas a nivel mundial tras la pandemia. Sin embargo, la recuperación en el mercado laboral ha sido más lenta, y la inflación ha impactado al país, alimentada por fuertes presiones en la demanda, incrementos en los precios de las materias primas y diversas interrupciones en la cadena de suministro. Estos factores continúan influyendo en la dinámica cambiaria y en las expectativas de los inversores sobre la trayectoria del peso chileno en los próximos años.



