Dos trabajadores con empleo formal pueden ahora unir sus créditos para adquirir una vivienda de forma conjunta, sin necesidad de ser pareja o familiares. Este esquema abre la puerta a amigos, compañeros de trabajo o cualquier par de derechohabientes que deseen sumar sus recursos para facilitar el acceso a una propiedad que de manera individual podría resultar inalcanzable.
Desde 2026, el puntaje mínimo requerido para calificar ha sido reducido a 100 puntos, una cifra significativamente más baja que los 1,080 puntos que se exigían anteriormente. Esta modificación busca incluir a un mayor número de trabajadores, especialmente a aquellos que son más jóvenes o que tienen menos tiempo en el sistema, quienes anteriormente se veían excluidos por no alcanzar el puntaje necesario. El único requisito adicional es acreditar al menos seis meses consecutivos de trabajo formal. El proceso de inscripción puede iniciarse en línea a través del portal Mi Cuenta, donde los interesados deben acceder a "Mi perfil" y seleccionar "Asociar NSS" para vincular el Número de Seguridad Social de ambos participantes.
Ventaja central del esquema radica en que el monto disponible para la compra se incrementa al combinar dos financiamientos, ampliando las opciones de ubicación y características de la propiedad. Al sumar recursos, los solicitantes pueden acceder a una vivienda mejor situada, más amplia o que cuente con servicios que quedarían fuera de su alcance de forma individual. Cada solicitante aporta lo que tiene, multiplicando las posibilidades y optimizando el uso de sus derechos.
Una vez realizada la vinculación de NSS, ambos pueden proceder a "Tramitar mi crédito" para completar la precalificación y conocer el monto conjunto disponible. El sistema valida la situación laboral de cada solicitante directamente con los registros del IMSS, sin necesidad de documentación adicional. Si alguno de los solicitantes no cumple con los requisitos, el sistema no permitirá avanzar en el proceso.
Al formalizar la compra, ambos se convierten en copropietarios de la vivienda, adquiriendo derechos sobre la propiedad en proporción al crédito que cada uno aportó. Esta condición se establece desde la firma del contrato y se mantiene durante la vigencia del crédito. Los copropietarios compartirán también los gastos relacionados con la propiedad, como el predial, el agua y los costos de conservación, en proporciones acordes a su participación en la compra. Este modelo de financiamiento colaborativo representa una oportunidad significativa para trabajadores que buscan adquirir vivienda, promoviendo la colaboración entre derechohabientes y facilitando el acceso a un bien fundamental en la construcción de patrimonio familiar.



