Habitantes de la Ciudad de México generan 1.158 kilogramos diarios de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) por persona, posicionándose como los ciudadanos con mayor producción de basura en el país, según el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de Residuos 2026. Esta cifra supera a entidades como Baja California (1.142 kilos), Nuevo León (1.138), Estado de México (1.127), Coahuila (1.117) y Tamaulipas (1.112 kilogramos por habitante). En la metrópoli, aproximadamente el 70% de los desperdicios provienen del ámbito doméstico, mientras que el 30% restante se origina en la vía pública, establecimientos comerciales, institucionales y de servicios.
La composición de residuos en la capital revela patrones de consumo y gestión específicos: el 41% corresponde a materia orgánica (restos de alimentos y jardinería), el 36% son materiales susceptibles de reciclaje (plásticos, cartón, papel, vidrio, envases encerados y metales ferrosos), mientras que el 23% restante incluye pañales desechables, textiles, cerámica y escombros de construcción. A nivel nacional, la producción promedio de RSU es de 1.076 kilogramos diarios por habitante. Solo Chiapas (0.993 kg), Zacatecas (0.987 kg) y Oaxaca (0.955 kg) registran consumos inferiores al kilogramo diario, aunque la media nacional permanece por debajo de los promedios en Europa (1.4 kg) y Estados Unidos (1.7 kg), indicador que refleja diferencias en patrones de consumo y desarrollo económico.
La transición hacia una economía circular enfrenta obstáculos estructurales significativos. La infraestructura pública para tratamiento de residuos es insuficiente: apenas 39 plantas de selección operan en todo el país, con concentración desigual (Jalisco con 11, Ciudad de México con cuatro, Michoacán con tres), mientras que 13 entidades carecen completamente de estas instalaciones. El aprovechamiento de materiales depende mayoritariamente de cadenas privadas e informales de acopio, con participación pública limitada y concentrada en regiones con mayores capacidades financieras. Esta fragmentación restringe esquemas de economía circular a nivel nacional y perpetúa ineficiencias operativas.
En términos de volumen absoluto, la capital ocupa el segundo lugar nacional, generando 10 mil 699 toneladas diarias de basura, superada únicamente por el Estado de México con 19 mil 593 toneladas. Desde una perspectiva de costos operacionales, la recolección de cada tonelada de residuos le cuesta a la administración capitalina 296 pesos, lo que representa un desembolso diario superior a 3 millones 166 mil pesos. Este panorama evidencia la necesidad urgente de mejorar infraestructura y sistemas de gestión de residuos en la Ciudad de México y el resto del país para avanzar hacia modelos más sostenibles y eficientes que reduzcan costos operacionales y maximicen recuperación de materiales.
