Incrementos significativos en sectores clave de la economía están redefiniendo la estructura de gastos de los hogares centroamericanos. Según datos del Banco Central de Reserva, el Índice de Precios al Consumidor alcanzó 134.55, comparado con 131.29 hace un año, evidenciando una aceleración en la inflación de bienes y servicios fundamentales para la vida cotidiana.
Restaurantes y hoteles experimentaron el mayor encarecimiento, con su índice pasando de 162.33 a 169.65 en doce meses, un incremento de más de siete puntos que refleja presiones múltiples en el sector servicios. Este fenómeno responde a una combinación de factores: mayor demanda de consumidores locales y turistas, aumento en costos operativos derivados de insumos más caros, presiones salariales en el sector y recuperación de la demanda tras periodos de restricciones. El transporte también mostró presión inflacionaria notable, con su índice subiendo de 112.64 a 118.21, impulsado principalmente por fluctuaciones en precios internacionales de combustibles, ajustes en tarifas de transporte público y privado, además del encarecimiento de repuestos y servicios mecánicos.
Alimentos y bebidas no alcohólicas enfrentan presiones adicionales por variabilidad climática que afecta cosechas y disponibilidad de productos, mientras que el encarecimiento de insumos como fertilizantes y energía impacta toda la cadena productiva. En contraste, sectores como prendas de vestir, calzado y educación se mantuvieron relativamente estables, con índices de 99.89 y 117.07 respectivamente. Expertos advierten que la persistencia de estos factores presionará al alza los precios en los próximos meses, presentando un desafío significativo para la capacidad de gasto de los hogares y con potencial para generar repercusiones económicas más amplias en la región centroamericana.
