Economía mexicana enfrenta un desafío estructural que va más allá de ciclos coyunturales: la Productividad Total de los Factores (PTF) ha mostrado una contribución negativa promedio del 0.51% anual entre 1991 y 2024. Esta métrica, que mide la eficiencia en el uso de capital, trabajo, energía, materiales y servicios, indica que el crecimiento del país ha dependido fundamentalmente de la acumulación de factores productivos —aumento de fuerza laboral y capital— en lugar de mejoras reales en la eficiencia de los recursos.
En 2024, la PTF experimentó un retroceso del 0.35%, mientras que en el período 2018-2024 su contribución promedio fue prácticamente nula, apenas 0.01% anual. Estas cifras evidencian un modelo de expansión por "fuerza bruta", caracterizado por la ausencia de innovación en procesos y uso ineficiente de recursos productivos. Analistas económicos han descrito este escenario como una "trampa de estancamiento", donde convergen menor inversión, caída de productividad, incremento de informalidad y debilitamiento institucional. Bajo estas condiciones, el crecimiento potencial de México se ha reducido a aproximadamente 1.4%, limitando la capacidad de expansión sin generar inflación adicional e incrementando el riesgo de estanflación.
Inversión pública y privada se encuentran en punto crítico. En el primer bimestre de 2026, el gasto público en inversión física se desplomó 44.9% en términos reales, mientras la inversión privada permanece a la espera de señales claras sobre el entorno comercial e institucional. Rezagos en infraestructura energética y logística restringen tanto la producción industrial como el comercio. Expertos señalan que fortalecer el Estado de derecho, seguridad pública, educación y salud es crucial para contar con una fuerza laboral competitiva y romper el círculo vicioso de baja inversión-baja productividad-crecimiento limitado.
Este estancamiento productivo repercute directamente en las finanzas públicas. En el primer trimestre, los ingresos tributarios disminuyeron 0.6% a tasa anual, quedando 1.6% por debajo de lo proyectado. Proyecciones indican que un aumento de un punto porcentual en el crecimiento para 2027 podría incrementar la recaudación en 65,700 millones de pesos; inversamente, un crecimiento inferior al esperado generaría pérdidas fiscales equivalentes. Esta sensibilidad subraya la urgencia de abordar los problemas estructurales que limitan el crecimiento económico mexicano, donde la baja productividad se ha consolidado como el obstáculo más crítico para retomar una senda de expansión sostenida.
