Edad ordinaria de jubilación en México se fijará en 67 años a partir de 2027, completando un ciclo de adaptación iniciado en 2013 tras la reforma de pensiones de 2011. Este ajuste gradual ha incrementado la edad de retiro en un mes por año entre 2013 y 2018, y en dos meses anuales desde entonces, reflejando una estrategia de largo plazo para equilibrar la sostenibilidad del sistema de pensiones frente al envejecimiento demográfico.
Quienes hayan cotizado menos de 38 años y 6 meses accederán a jubilación ordinaria a los 67 años, mientras que trabajadores con 38 años y 6 meses o más de cotización podrán retirarse a los 65 años. Esta diferenciación se extiende a modalidades de jubilación anticipada: la voluntaria permitirá acceso a los 65 años (sin requisito de cotización) o a los 63 años (con 38 años y 6 meses cotizados); la involuntaria será posible 48 meses antes de la edad ordinaria, con mínimos de 63 y 61 años según el historial contributivo. La jubilación parcial con contrato de relevo operará a los 64 años o 62 años bajo los mismos criterios de cotización.
Paralelamente, el sistema de cálculo de pensiones experimenta una transformación estructural con la implementación del "régimen dual", que desde 2026 permite elegir entre dos metodologías hacia 2037. La primera opción calcula la pensión sobre los últimos 29 años de carrera laboral, excluyendo los 24 meses con menores ingresos; la segunda mantiene el modelo actual de 25 años. Durante la transición de 12 años, el cálculo se basa en 304 meses cotizados en 2026 (descartando 2 meses), aumentando a 308 meses en 2027 (descartando hasta 4 meses). El periodo de cotización requerido para aplicar el 100% sobre la base reguladora también se incrementará de 36 años y 6 meses a 37 años.
Otro componente crítico es el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), cuya cotización adicional alcanzará el 1% en 2027, distribuida entre empresa (0,83%) y trabajador (0,17%). Esta sobrecotización responde a la necesidad de financiar el impacto del envejecimiento de la generación del 'baby boom' en el gasto de jubilaciones, con proyección de llegar al 1,2% en 2029 y mantenerse en ese nivel hasta 2050. Estos cambios reflejan un enfoque integral que combina ajustes en edad de retiro, flexibilización de modalidades de acceso y reformulación del cálculo de beneficios, buscando equilibrar la equidad intergeneracional con la viabilidad fiscal del sistema.