Autoridades bancarias de Panamá han aprobado un acuerdo normativo que endurece los criterios de sanción para entidades financieras que incumplan normas de prevención de blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva. La medida, emitida por la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), introduce directrices precisas para garantizar transparencia y objetividad en la imposición de sanciones administrativas.

Una innovación central del marco regulatorio es la implementación de un sistema de gradualidad en las penalizaciones. El monto de las multas dependerá no solo de la gravedad de la infracción, sino también de factores atenuantes o agravantes presentes en cada caso específico. La normativa contempla un período de transición de cinco años para la aplicación de los montos máximos: durante el primer año se aplicará el 60% del máximo permitido, aumentando 10% anualmente hasta alcanzar el 100% al quinto año. Este enfoque busca que las sanciones sean proporcionales a la conducta detectada y permita que las instituciones se adapten gradualmente a los nuevos estándares.

Complementando esta iniciativa, la SBP ha implementado la Metodología de Evaluación Supervisora para Bancos Internacionales (MESBI), diseñada para reforzar la supervisión de sucursales y subsidiarias de bancos extranjeros que operan en territorio panameño. MESBI se basa en evaluación de riesgos y adapta criterios a las características de cada entidad, permitiendo supervisión más consistente alineada con mejores prácticas internacionales. Por primera vez, la Superintendencia introduce una calificación supervisora específica para sucursales y subsidiarias bajo supervisión de destino, complementando el esquema vigente que aplicaba la metodología GRENP a entidades donde Panamá actúa como supervisor de origen. La implementación será gradual, comenzando con fase piloto que permitirá ajustar la herramienta antes de su despliegue definitivo.

Estas iniciativas reafirman el compromiso de la SBP con la adaptación constante a la evolución del sector financiero y la protección de la estabilidad bancaria nacional. Los cambios regulatorios delinean el rumbo de la supervisión bancaria panameña, enfocándose en fortalecer controles, asegurar transparencia y mantener la confianza en el sistema financiero del país, en línea con estándares locales e internacionales de cumplimiento normativo.